Nuestro corazón no es un músculo más, a veces creo que funciona aparte.

También se equivoca, como todos, nos manda mensajes. Y a veces da alerta… y qué alerta!… palpita fuerte… conectándose con el cerebro.

Y las señales son claras: interpretamos nerviosismo, cansancio, estrés, traumas, crisis… en fin… la vida misma.

Él nos avisa cuando parar, y decir «basta». cortar y pisar el freno. Él conoce «el afuera».

Existe «ese afuera» que el corazón llama «instinto», y que el instinto llama «corazonada», se patean la pelota, ninguno de los dos quiere el título.

Es esa señal que nos dice: es por ahí, y no por allá.

Si le hacemos caso ganamos esa tranquilidad y equilibrio tan anhelados: «mente y cuerpo».
Si no lo hacemos, volvemos al punto cero, al nerviosismo y vuelta a empezar.

Y cuántas veces pisamos la misma piedra… uf… cuántas!, renegamos, maldecimos, nos enojamos, nos duele, el alma. Porque vimos «es lo no queríamos ver» y duele «ver».

(Mientras, en el planeta B-612, la rosa se queda sola enviándole cartas imaginarias al principito, le dice que lo extraña, que no tarde mucho porque se le acaba el tiempo, y tiene miedo de marchitarse)

Y esto se repite muchas veces hasta aprender.

Y sin esperarlo llega un hilo. Que nos empuja y no sabemos bien a dónde. Pero empuja fuerte.

Nos llena de sonrisas, esas que habíamos perdido hacía tiempo ya. Y que sólo se logra cuándo el corazón manda esa señal de estar en paz. Y te dice: «bueno, ahora sí, andá…»

Y te volvés a llenar de miedos, y a la vez es placentero el camino… poco a poco.

Y llenas un espacio de ese músculo ovalado, que hacía rato estaba vacío.

En el espacio corporal no tiene un nombre. En la ciencia lo llaman «ley de atracción«.

(Y en el planeta B-612, el Principito lo llamó: «amor«)

 

InSat InteriorDivino en Facebook.

@insat_interiordivino en Instagram.

Tel: +5492216490950

Rita Chirino

2 Comentarios

Dejar respuesta

Ingrese su comentario por favor!
Please enter your name here