Una página en blanco nos quedó, ya no recuerdo el sonido de tu voz, ni la frialdad de tu mirada, vacía, sin poder hablar.

Que insensibles fuimos, al tormento de tanto que vivimos las dos, oportunidad tras oportunidad te regalé, fallaste siempre, yo me cansé.

Hacía mucho tiempo que no sentía dolor, hasta que tu vuelta me partió en dos, fue la última decepción.

Sangre de mi sangre, no te reconozco, pasaban los años y yo te mostraba con cariño cada 22 de enero con una poesía, cuanto te quería.

No nos ayudamos, no sabíamos hacerlo, nos caímos de un rascacielos, te dejaste caer, yo me agarré a una cuerda.

Yo intenté darte mi mano y la soltaste, te enseñe que había otro camino, me apartaste.

Toda la vida haciendo lo mismo, no aprendes, eras mi pilar, lo único que tenía.

Te pasabas las noches llorando yo te escuchaba, tú te escondías.

Vives una realidad paralela, de lo que vives y lo que no quieres, pero no haces nada.

Yo no puedo hacer nada para salvarte, no duermo después de volver a estar en el mismo techo, no por mala conciencia, sino porque no soy como tú.

Yo nunca te tuve rencor, tu vives en el, te has vuelto de piedra reforzada de un pasado que no puedes superar.

No tienes la culpa de lo que pasó, pero no escuchas, es más fácil vivir en la tristeza, en el barro de olor curioso, que afrontar la realidad.

Sombras masculinas entre las dos, celos que ardían de dolor, ni una verdad nunca saldrá de tu boca, es más fácil engañar, mentir, herir, apartar todos para quedarte en soledad.

Las distancias en la prisa por la poca suerte que siempre has tenido con las sombras masculinas que controlaban tu mente, te rompen, te golpean sin cesar, siempre tropezando con la misma piedra.

Te has rendido, no me lo puedo creer…

Te has dejado perder, los lamentos, los recuerdos, lo insensible que te han echo ser.

Él no deja que veas y estés con tus seres queridos, es más fácil echarle la culpa a otros.

Te has perdido en la oscuridad, solo existe el egoísmo, las fantasías mezcladas con soberbia.

Encarcelada te siento, queriendo escapar, pero es un segundo, te vuelves a engañar.

Sé que nos volveremos a ver, pero no podré mirarte, tienes que dejar de asfixiarme, dejarme avanzar.

Manipulando los títeres de tu cordón umbilical, por que las sombras masculinas nunca te han dejado ser tú.

Sirvienta de lo perverso, poco inteligente es él, no tiene luz porque nació sin alma, se le ve en la mirada lo macabro que es cuando a solas estas con él, disimulando  caricias tóxicas se revela.

No hay escapatoria, no hay nadie alrededor para ayudarte, pero los pequeños gestos y tus sobresaltos me alertaron de algo raro.

Te pregunté y lo negaste, tus ojos verdes se quedaron vacíos, fríos, sin fondo, ese brillo que yo conocí se quedó perdido.

Ojalá encuentres la fuerza para salir del precipicio que crees que caminas, solo tienes que pedir ayuda, sabes como se hace, no es la primera vez.

Aquí estoy, pero después de esto, no me podré quedar, necesitas volver a tener el control, darte una oportunidad.

Si nos volvemos a ver, que sea para hablar del presente no del ayer. Por que no puedo dejar que me vuelvas a partir en dos otra vez.

Que agonizante es no poder volver a ser como al principio, hay mucho que curar, aliviar.

Abraza la vida, cuando me veas que sea con ilusión, superándote poco a poco, que veas en mi un presente cordial, amable y sincero.

Espero que los lamentos dejen de golpearte, qué la razón se apodere de ti, por que la verdad es que la vida va deprisa, no puedes perder la voluntad.

Después de tanto sufrido va siendo hora de dejar de mirar atrás, evolucionar, coger las riendas de tu vida, vivirla de verdad, dejar que te ayuden.

Sentir que vuelves a ser tú misma, solo es una puerta que debes cruzar nada más.

Las pesadillas no duran para siempre si haces lo que debes hacer, cambiar está en tu mano.

Delincuente de la vida, que sobrecarga el mundo, no sabe hacer otra cosa, rompiendo momentos, desatando lo incierto, él no sabe amar, solo le interesa el agrandar su ego.

Peligroso caminante que no mira, solo se respiran aturdimientos, que poca cordura, rompió con sus manos a la mujer que dijo sí quiero, truncados los nudos del dolor.

Injusto el camino, se equivocó, ahora vive en oscuridad, esperando en las sombras a volver a herir.

Jamás podrá cambiar una semilla mal intencionada, mal alimentada, mal aconsejada, caerá con el tiempo, sembró semillas llenas de lágrimas.

Una vez despertó, otra vez rozó su rostro, su mal despertar lo pagaba con quién se detuviera a su paso.

Un mal porvenir le llegará, nadie se acordará de aquel que una vez arrancó la esencia de esas personas que llevan una lucha por sobrevivir, por curar heridas de manos manchadas de malos tratos.

No existe género, cualquiera puede hacerte daño, cuidado en equivocarte de manos, es difícil verlo y es difícil salir, aunque pienses que estás en un callejón sin salida, la esperanza no se debe perder, si necesitas ayuda, pídela, sobre todo sal de ahí.

 

 

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