En 1906, un grupo de amigos del la parroquia San Bernardo fundaba el club Chacarita Juniors en un local del Partido Socialista en la esquina de Dorrego y Giribone, de la Capital Federal.

En sus comienzos, utilizo una casaca celeste con una franja blanca hasta llegar al clásico tricolor de hoy . Rojo por el socialismo, blanco por la pureza y negro por el Cementerio.

Los primeros equipos contaban con históricos del fútbol, tales como Renato Cesarini y Ernesto Duchini, que luego se transformarían en grandes formadores de consagrados futbolistas.

Recién en 1945, el estadio se traslado a la localidad de San Martín, en la populosa y peronista Provincia de Buenos Aires.

En el Campeonato Metropolitano de 1969, se armo un gran equipo donde se destacaban el defensor Bargas, el capitán Marcos y los delanteros Neumann y García Cambón.
El «funebrero» hace una gran campaña, terminando primero en su zona y ganándole la semifinal a Racing por uno a cero. Ya le había ganado a Boca uno a cero en La Bombonera, con golazo de Marcos, el día que la popular local aplaudió el juego vistoso y practico del equipo de San Martín.

La final era con un River lleno de años de mufa y grandes equipos, en el estadio de la Academia. El partido se ganó cuatro a uno y quedó en la historia como un gran baile al equipo «millonario».

El conjunto tricolor jugaba armoniosa y pausadamente, utilizando la pelota bien tratada como una estrategia ante cualquier rival. Como el Ferro de Griguol, se defendía lateralizando pases de un lado a otro, una suerte de abanico que permite controlar las acciones y cansar al oponente.

A los pocos días de la final, jugo con Boca un partido de Copa Argentina y los jugadores «Xeneizes» le hicieron el famoso pasillo del campeón. Un poco por fair play y otro por gastada al conjunto de Núñez.

En 1971 participo en la Copa Joan Gamper en la hermosa ciudad de Barcelona, le ganó al poderoso Bayern Munich por dos a cero y perdió la final ante el local por uno a cero, ya jugaba también el gran arquero Carnevali.

En 1979 descendió y al año siguiente se fue a la C, aunque la recuperación fue ultrasónica, ya que en 1983 volvió a las luces de Primera.

Con los años, bajó y subió varias veces, siendo el 2017 su ultimo paso por la poderosa máxima división del fútbol argentino.

En 2011 inauguró parcialmente su nuevo estadio, con casi veinte mil hinchas gritando emocionados por su pedazo de barrio más preciado.

Su rival clásico es Atlanta, pero también Tigre aparece como un enemigo importante. A ambos les chapea con su paternidad manifiesta.

Grandes jugadores vistieron la casaca gloriosa. Además de los ya mencionados, estuvieron Marangoni, Islas, Coyette, Zielinsky, y los mas recientes Oroz y Salinas.

El goleador histórico sigue siendo Renato Cesarini, con mas de ochenta goles convertidos, y el arquero López es el que más partidos jugó defendiendo la casaca funebrera, con casi cuatrocientos partidos.

Rivoira es recordado por haber dirigido al equipo durante casi ochenta encuentros disputados, y también se nombra por sus calles a un joven técnico llamado Alfio Basile que se hizo cargo en 1976.

El defensor de Chaca, Pepe Vázquez, tuvo la fortuna de marcar a Pelé en un partido entre selecciones en la Copa Roca en 1963. Cuenta la leyenda que lo borró de la cancha, sin patadas ni empujones, en un Morumbí sorprendido.

Su mayor goleada fue a Defensores de Cambaceres en un récord de nueve a cero.
«Se agrando Chacarita» es la mágica frase que habla de un equipo de barrio con aspiraciones de discutir entre los grandes del fútbol argentino.

 

 

EL TOTE – PIZZAS & EMPANADAS

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