PAULA DOBERTI: LICENCIADA EN ARTES VISUALES

Estudió en la Escuela Prilidiano Pueyrredón, en la Universidad Nacional de Arte (UNA). Es Profesora en la UBA, la UNA y el profesorado Manuel Belgrano, cursa la Maestría en Artes Performáticas. Trabaja desde el arte urbano y político usando diferentes soportes como el dibujo, instalaciones, intervenciones urbanas, collages, foto y video, performances e investigaciones. Siempre buceando alrededor de la problemática de la memoria.

Codirectora de Umbral, Espacio de Arte Contemporáneo. Integra el M.O.C. (Museo de Objetos Contemporáneos) y Dibujos Urgentes(1), entre tantos otros.

 

LA MILITANCIA BIEN ENTENDIDA, EMPIEZA POR CASA.

Yo venía de una familia que siempre se involucró en el campo popular. En realidad siempre estuve haciendo ese trabajo más social.

Hice el secundario en el Liceo 9, en plena dictadura, armamos un centro de estudiantes clandestino, empezamos a ir a una olla popular del Padre Pablo Tisera en Vicente López. Era un cura de “Opción por los Pobres”, que venía resguardando militantes. Era un espacio donde se podía recuperar la palabra. Nunca cuestionó nuestro agnosticismo. Nos enseño a meter la pata en el barro. En la facultad empecé con trabajos en villas, más territorial.

“Mi búsqueda desde el arte tiene que ver con lo colectivo, lo colaborativo. Una instancia de construcción de militancia y de arte”.

 

EL BAUTISMO DE FUEGO EN LA MILITANCIA

Los jueves acompañábamos a las Madres de Plaza de Mayo en sus rondas. El 21 de septiembre de 1983, con las compañeras del colegio, fuimos -sin saber muy bien a qué- al “Siluetazo”… eso me partió la cabeza, nunca lo olvidé. Esa fue mi primera experiencia. Acostarme en esos papeles de escenografía que después usé tantas veces en el taller.

En esa época, ya iba a un taller de dibujo, ya sabía que quería estudiar Bellas Artes, pero no me daba cuenta de que de eso se trataba…

Una vez que terminé de estudiar, me di cuenta de que quería laburar de manera colectiva. Armé varios colectivos y participé de muchos grupos.

En 2001, cuando explotó todo, empecé, desde el dibujo, en la asamblea interbarrial de Parque Centenario (donde vivía), a intervenir diarios con todos los acontecimientos que pasaban en ese momento. Estaba haciendo mi tesis, la cambié y empecé a trabajar con Arte Público e intervenciones urbanas, y lo sigo haciendo hasta ahora.

Corda-Doberti. Manifestar historia. Señalamiento en el predio del ex Albergue Warnes.

La censura, la falta de libertad de expresión popular, no es necesariamente exclusiva de regímenes totalitarios ni de dictaduras; responden más a una lógica neoliberal tan naturalizada por sectores reaccionarios de nuestro continente, siempre tan reaccionaria a ese tipo de manifestaciones.

Desde la llegada de Macri a la ciudad, se trabaja con mucha más dificultad en la calle. Hay una presencia policial mucho más fuerte y más inquisidora. Antes se trabajaba con mucha más libertad, pero eso se terminó.

Hay un montón de estrategias que usamos quienes trabajamos en la calle para que no nos pase nada, y en general trabajamos bastantes personas a la vez, y siempre alguien hace de campana. Se aprende a cómo trabajar de manera intermitente, pero siempre consiguen -de una forma u otra- ocuparse de que nos demos cuenta de que están.

Hacemos mucho trabajos en marchas; en esa situación estás mucho mas amparede por la multitud. Lo que está buenísimo es el “dialogo gráfico” que se produce, por ejemplo, en Avenida de Mayo, entre los diferentes colectivos.

Intervención urbana barrial en Cuarentena sobre texto de Ana Longoni.

 

Lo que es más triste es que, a veces, te dejan trabajar, esperan que te vayas y te lo sacan, te lo pintan encima o ponen otra cosa. Pero como trabajamos con materiales efímeros, la idea es que se vean en ésos momentos.

En los cuatro años de Macri como presidente, fue terrible. Tuvimos una necesidad imperiosa de hablar, para ofrecer una imagen distinta de la bajada hegemónica de los medios dominantes. Poder hacer una reflexión desde otros lugares y con otras voces sobre el avasallamiento y que los medios lo bajaban de una forma mentirosa.

Interpelar al transeúnte, al vecine. Trabajamos para “ése público”, que ni siquiera se lo cuestiona. No solo para el/la militante, porque ya se lo pregunta.

El 11 de diciembre de 2015, armamos un colectivo que se llama G.R.A.S.A., para resistir al neoliberalismo de Macri. Este año lo mantuvimos para “aguantar los trapos” acá y por el contexto latinoamericano: el Golpe en Bolivia, el avance de Piñera.

Hacemos “grafica urgente”, la subimos a las redes cuando sucede algo, la subimos en Alta y Libre, para que se pueda compartir. Genera imagen y texto contrahegemónicos de libre acceso, vitual, y después a la calle.

 

MILITANCIA INDIVIDUAL Y VIRTUAL CON EFECTO COLECTIVO

Este año, por la cuarentena, hice algunas intervenciones sola, por la idea del “Quedate en casa”. Hice algunos afiches poéticos y filosóficos y los fui dejando por el barrio, ofreciendo a les vecines para que se los lleven. Lo sostuve todo el año, para mantener un dialogo invisible: los coloco, me voy y al rato vuelvo y no están.

Intervención urbana barrial en Cuarentena. «Paren de matarnos».

 

EL LEGADO DE LA RESISTENCIA

Estamos aprendiendo mucho en las calles de las chicas feministas, en la cantidad infinita de marchas. Me topé con muchísima producción artística, gráfica y performática de “muchas colectivas”.

Creo que retomaron muchas de nuestras prácticas y estrategias y le dieron la impronta feminista y contemporánea. Como los “proyectorazos”: cómo trabajar en los muros cuando no las dejan de manera directa. O las performances de las “Tesis chilenas”.

Esa concepción de pasarse la posta está en los feminismos. Siento que acompañar esa lucha y aprender juntas, es la tarea recontra cumplida.

En ocasiones, el arte pude ser complaciente y conformista; puede ser exclusivo y excluyente, generar sentido común para una elite que pretende apropiarlo e impedir su función intrínseca como expresión cultural. Pero también es disruptivo, inconformista y transgresor; subvierte el orden establecido, denunciando las injusticias más atroces. Violenta al sistema desde adentro y lo desnuda con todas sus miserias, para quitar el velo de la impunidad. Interpela, resiste y combate con un arsenal de talento y compromiso. Es emergente de injusticias y  desigualdad. Es el grito visceral de los que no tiene voz… ¡Y NUNCA CALLA!

 

(1) Paula integra “Dibujos Urgentes” junto a Eugenia Bekeris, dibujando los rostros en los juicios de lesa humanidad.

 

 

VyB – Budines y Muffins

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