Fátima ya sabemos es rebelde y bella. Desde chica supo la verdadera historia de Papa Noel, se la contaron para que no espere regalos, era un farsante ese gordo de barba blanca.

Los 24 de Diciembre dormía como un día más, sin ansiedades, sin energías propias de  las Fiestas… una noche más, como todas, como algunas… como ninguna.

 

 

La tristeza de sus Padres era infinita, pero no lo demostraban en aquel pueblo perdido de su provincia mediterránea.

En la oscuridad de la noche, Fati miraba con sus hermosos ojos desde la ventana de su habitación, los fuegos artificiales… no era una noche más… era Nochebuena.

Con el tiempo, empezó a mirar la Nochebuena desde los inmensos ventanales de la casa de campo donde trabajaba su Padre. Desde ahí, veía las luces del Pueblo, llegaba lejano el murmullo de la alegría y la felicidad. Era Nochebuena… No era una noche más.

Fati crecía y a las Navidades las pasaba trabajando. Labores, ocupaciones, tareas.

Pero a veces, la Vida aparece con todo su esplendor y nos cambia de un plumazo… Nace Alan, el pequeño y simpático hijo de nuestra heroína de sonrisa dulce y piernas celestiales.

La ansiedad del pequeño hace que: se arme el arbolito casi en Noviembre, se escriban dos mil cartas al gordo de barba blanca, se lo llame por teléfono, se le saque fotos en los paseos y hasta se tengan que adelantar regalos.

 

 

Todo por el pequeño Alan, un cacho de dulzura en una vida áspera, un faro que ilumina con su sonrisa, un dulce de leche bañado en ternura y besos, un mamero espectacular, un sol… tooodo para nuestra pequeña gran protagonista.

Fátima ya no mira por la ventana, mira su sillón y sonríe… el gordo de barba blanca, quizás, le trajo el Mejor Regalo del Mundo… un pequeño Angelito… llamado Alan…

 

FELIZ NOCHEBUENA Y FELIZ NAVIDAD!!!!!!!!!!!!!!!

 

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