El Pibe, esa noche salserística, se llevó un dato importante para el Futuro… un teléfono… el de la Maga.

El Universo siempre conspira a favor y lograron verse nuevamente. Charlas, risas, palabras inventadas, ladridos falsos, todo era especial… casi surrealista.

El Pibe y la Maga finalmente se besaron en un arrebato sutil, casi empujados por la fuerza de las Galaxias, que como siempre… ayudan.

Ambos estudiaban carreras universitarias, trabajaban y salían juntos felices.

Recorrían centros culturales, cines, teatros, pizzerías, restaurantes, recitales… y la Vida, recorrían juntos la Vida, llena de rulos y de perfumes característicos.

Recorrían sus familias y sus amigos, cumples, fines de años, visitas familiares, siempre de la mano y sonriendo

Compartían charlas, mates, bailes,  paseos, pochoclo, viajes en colectivo… noches, días, tardes, alguna mañana…

Vacaciones, diques, cascadas, calor y lentitud de mozos de alguna provincia Mediterránea.

El Pibe y la Maga eran una pareja de Superhéroes  Jóvenes, brillantes, bonitos, tiernos, dulces… una postal de la primavera Menemista. Una primavera llena de nubarrones y tormentas, corrupción y sobresueldos, pieles y neón, pizza y… Ferraris.

El Universo los acompañaba, los protegía, los alentaba, los mimaba, los  quería juntos… pero a veces pasan cosas… inexplicables, insondables, lúgubres, borrascosas.

Quizás Cumbres Borrascosas sea sólo un libro mas, quizás sí, quizás… NO.

CONTINUARÁ…

 

 

REVEL – COSMÉTICA

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