El último martes llega. Café de la Subasta, Caballito, lugar marrón, oscuro, mucha gente alrededor.

Charla trivial, empieza a crecer la intensidad, la Maga es Ali contra Foreman, “Baila como Mariposa, Pica como abeja”, una andanada de golpes y argumentos, algunos verdaderos, otros… quizás no.

El Pibe es Monzón contra Briscoe, contra las sogas, mira el reloj, espera la campana.

Aparece en este ring imaginario Maravilla Hagler y clava un zurdazo demoledor, para toda la cuenta, para toda la vida…

El Pibe enfurece, enloquece, llama al mozo, paga, se levanta y se va… en la esquina fuma dos cigarrillos… espera.

La Maga se levanta del Café oscuro y sale, no ve al Pibe que la toma del brazo, con fuerza, con bronca, con dolor.

 

 

Caminan las seis cuadras más largas de sus jóvenes vidas, abrazos fríos, llanto, sin risas.

El Pibe mira sus Topper negras. Están mojadas, no llueve, hace frio, tiene la voz quebrada, para en un kiosco: “… Dos Chester, por favor…”.

Camina 45 cuadras hasta su casa, con ira, con bronca, con lágrimas, con cigarrillos, con humo, ya sin garganta, ya sin… pensar más.

La furia le dura cien días, 2400 horas… millones de segundos.

En un año clave, decide cambiar de carrera, de trabajo, de vida. Cambiar para que nada cambie.

Es un Lobo herido, sus ojos brillan de dolor y de rabia.

 

 

Corte, fundido a Negro… Estamos ahora en la Nueve de Julio, pasaron los meses, el alma duele todavía. Spinetta, en recital Rock contra el SIDA, hace subir al escenario a Cerati, a Fito, a Zeta… Cantan “Seguir viviendo sin tu amor”.

El Pibe, que ya se hizo Hombre, siente que esos monstruos del Rock Argento le cantan a Él, a su corazón herido, a su etapa oscura.

El Pibe canta ese tema gritando, llorando, escupe cada frase como un Mantra, “(…) y quedara yo atrapado aquí, no vería la razón… de seguir viviendo sin Tu Amor”.

Corte, fundido a Gris… el Pibe es un cazador solitario, caravana de tragos y chicas, sólo joda, sin compromiso, sin sentimientos. Sólo placer para olvidar.

Corte, fundido a Celeste… pasan los años, pasan las Vidas, quedan los Artistas… Nunca más se vieron, nunca se encontraron, nunca más se llamaron. Nunca más…

El Universo lo intentó. Mismas Pelis, mismos Recitales, mismos Paseos, diferencia de horas, de días, de minutos…

 

 

El Pibe y la Maga nunca se reencontraron. ¿Se buscaron? Quizás sí… quizás no.

Se recordaron, se pensaron, se soñaron, se hablaron a través de las Estrellas… quizás si.

Es el Final. El Pibe y la Maga son felices, comen perdices, crecieron, maduraron, se destacaron en sus labores cotidianas… cada uno por su lado.

El Pibe y la Maga no se vieron más, no se verán más, quizás si, quizás no.

El Pibe envía un mensaje en una botella al Mar. El mensaje dice MAGA… El UNIVERSO ES SABIO, LAS COSAS TIENEN UN POR QUÉ…

 

FIN.

 

 

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3 Comentarios

  1. Muchas veces los porque son muchos, con los pasos de los años la vida misma te lo va demostrando, algunas personas lo ven, otras buscan culpables y tantas otras se culpan

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