Es inevitable caer en el lugar común de referirse de esa manera al Estadio Obras Sanitarias. Es que durante más de cuatro décadas desfilaron cientos de bandas y solistas que colmaron de felicidad a miles y miles de oídos y corazones. Y sus pisos aún conservan la marca de tantos pisotones y la humedad del sudor y tanta lágrima derramada.

Ubicado en Libertador al 7300, fue inaugurado el 19 de junio de 1978 con motivo del Campeonato Mundial de Básquet, ideado por el Ente Autárquico Mundial ´78, conformado por militares en plena dictadura. El local perdería la final en el último segundo con el Real Madrid.

Para septiembre, los aros se guardarían hasta nuevo aviso, y el día 9, en Obras se comenzó a escribir un capítulo fundamental de la historia del rock con el debut de El Flaco” Spinetta y una mini selección de músicos de jazz.

Dos meses después, como no podía ser de otra manera, Charly se sube por primera vez a las tablas junto a Serú Girán. En el mismo escenario donde, sólo cuatro años después, tocarían por última vez.

 

 

A pesar de un debut para nada auspicioso para las expectativas generadas por el “equipo de los sueños”, la mecha había sido encendida; y ni toda el agua de Obras Sanitarias lo podía apaciguar.

El Templo comenzó a ser el lugar obligado de reuniones de bandas míticas, como lo fue la de Almendra en 1979, con seis llenos totales a 10 años de su separación.

El siguiente hito de dimensiones incalculables sucedió el 15 de diciembre de 1980, y tiene como protagonista a un grupo internacional. Un trío inglés de rubios lindos y virtuosos deslumbro a un público curioso y un tanto desconcertado. The Police se ganó rápidamente a la hinchada a base de canciones irresistibles, y de la memorable patada de Andy Summers a un Policía (vaya paradoja) que pretendía impedir a una fan bailar cerca del escenario.

Los conciertos comenzaron a producirse en cantidades industriales, y toda banda que había pasado por la “reserva” de Cemento, difícilmente no llegaba a la “primera” de Obras.

 

 

Soda Stereo, Los Redondos, Sumo, Charly, Spinetta, Pappo, Virus, Los Abuelos de la Nada, Los Piojos,  Hermética y Rata Blanca; sólo por nombrar algunos pocos créditos locales dentro de una lista interminable.

 

Leyendas internacionales de todos los tiempos, y estrellas fugaces, también hicieron su escala obligada: Van Halen, Kiss, Motorhead, Iron Maiden, Ramones, James Taylor, Jethro Tull, Red Hot Chilli Peppers, New Order, Simple Minds, Gene Loves Jezebel, The Bolshoi, etc.

La batalla cultural por una América unida la libraban Silvio Rodríguez, Pablo Milanés y Alfredo Zitarrosa.

También hubo lugar para la desgracia con el fallecimiento de Walter Bulacio, tras cinco días de agonía, luego de ser detenido y torturado por oficiales de la comisaria 35, el 19 de abril de 1991, cuando tocaban Los Redondos.

El nuevo siglo no fue benevolente con el Estadio, signado por cierres, aperturas, cambios de nombre (Pepsi Obras), eventos esporádicos y el interrogante de un futuro incierto.

 

 

Un recital en Obras nunca jamás sonó bien; cuando estaba a tope era sofocante y la entrada era lenta e incómoda; como una procesión pagana al Templo, con fieles fanáticos que van a pedir y agradecer a alguien que también puede transformar la realidad.

 

 

LAS DELICIAS DE MARÍA Y NATALIA

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