Todos recordamos a los grandes Maestros de Primaria que tuvimos, quizás esta sea la historia del Maestro Remigio de séptimo grado… una gran persona y un gran docente.

Alentaba a sus alumnos para que elijan qué carrera o especialidad seguir en la secundaria, destacaba las habilidades de sus pibes y dio una gran lección de vida.

El ultimo día de clases le entregó a cada uno de los 21 chiques un sobrecito… allí decía una frase y había un recorte de la tapa de “El Principito” en forma de rompecabezas. Quizás a uno de sus alumnos le toco esta frase… “Busca dentro de ti está el secreto, que nos une o nos separa”.

Una vez que entregó los sobres a cada uno, se paró delante de la clase y dijo… “Tengan en cuenta algo que tal vez ahora les parezca una tontería… les va a resultar muy difícil armar este rompecabezas. Si lo arman, habla de la fortaleza de este grupo… a medida que pasen los años les va a resultar más difícil…”.

 

 

Todos los alumnos sonrieron socarronamente, cómo no lo iban a armar si todos vivían en un radio de diez cuadras a la redonda.

A la semana siguiente se armó el “asalto” de fin de año. Todos llevaron sus piezas del rompecabezas… faltó una chica… nunca más pudo armarse.

Quizás, esta es también la historia de la Maestra Herminia. Daba lengua en una provincia Mediterránea… quizás era la maestra de nuestra morocha argenta Fátima.

Herminia era hija de la Directora del Colegio, era una mujer amorosa, amable. Sus padres eran católicos practicantes, muy practicantes…

 

 

 

Herminia era una “chica diez”, perfecta, intachable… quedó embarazada en un pueblo chico, de un ricachón del lugar.

La madre de Herminia destruyó esa relación, la tenía encerrada durante el embarazo para que nadie la viera y murmurara.

A la hora del parto, la madre le dice a Herminia que la criatura nació muerta. En realidad era una farsa… se la entregó a un conocido de la familia.

Herminia volvió a dar clases y ahí tuvo a Fátima entre sus alumnos.

Cada escrito de la rebelde cordobesa era corregido con seis renglones escritos por su Maestra. La motiva, la obliga a mejorar, a luchar por un futuro mejor.

 

 

Fátima la adora, le lleva rosas, manzanas… la admira mucho.

Al jubilarse, la madre de Herminia ingresa en una depresión… entre gritos en una discusión con su marido,  Herminia escucha la verdadera historia… 25 años después.

Herminia cuidó a su madre hasta el fin de sus días, reza en silencio y pide bendiciones para su criatura… la acompañan dos hermanas… Soledad y Tristeza.

Maestros que marcan las historias de sus alumnos, que enseñan regla de tres y análisis sintáctico. Pero sobre todas las cosas…enseñan a vivir.

 

 

AYTINO INDUMENTARIA

4 Comentarios

  1. Ojala todas las Herminia del mundo puedan reencontrarse con sus hijos y que todos los niños del mundo puedan contar con maestros como estos, que llegan hasta donde ellos ni se imaginan

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