“Observar atenta y disimuladamente lo que dice o hace alguien por algún interés o al servicio de otra persona, para conseguir información secreta o para descubrir algo… Especialmente observar de ese modo a un país extranjero, o tal vez al ejército enemigo”

Sinónimos: acechar, atisbar, curiosear, VIGILAR…

La mayoría de los detectives privados se dedican a vigilar infieles, acecharlos, sacarle fotos para tener la prueba completa que sirve para un divorcio ventajoso o para una extorsión.

Cuando la POLÍTICA se transforma en detectives privados y hace inteligencia interna, cae en lo más bajo de los carpetazos.

Un gobernador del sur se suicida de un balazo por imágenes grabadas con su amante casi adolescente.

Un ex presidente de pocos días con un video que incluye experiencias anales y botellas.

Un famoso juez bailarín en la cama de una mansión con mucho champagne y glamour, retozando con dos mancebos musculosos.

Un loco de la guerra que lleva bolsos con dinero y una ametralladora a un convento de monjas semidormidas.

Otro ex presidente que tenía un microcine para ver fútbol y porno caseras.

La política degradada a su punto más bajo, saber los secretos más ocultos para sacar partido y chantajear con holgura.

Un brazo armado llamado SERVICIOS DE INTELIGENCIA.

Ellos saben todo lo que comemos, lo que compramos, lo que tiramos a la basura… Nuestras adicciones y nuestras debilidades, nuestros amores y nuestros deseos.

Todo pasa por ese scanner siniestro que informa sin parar a superiores conocidos.

“La información es poder” reza el dicho popular.

Ahora qué pasa cuando esa tan mentada información proviene de prácticas ilegales y condenadas por la Ley de Inteligencia.

Ésta ley prohíbe taxativamente el espionaje interno de opositores con motivos de defender la libertad de pensamiento y hacer un culto de la vida privada.

A nadie debería importarle si alguien reza todas las noches el Coran o hace retiros espirituales flagelándose con un látigo y una cruz .

Nadie debería ser señalado por ser infiel o acostarse con un burro y dos camellos por la comodidad de sus jorobas.

Hay determinados sectores de nuestra política nacional que utilizan la big data no sólo para lograr un mejor conocimiento de su propio electorado.

Utilizan también esta data para extorsionar opositores, armar causas judiciales, comprar voluntades de las cámaras legislativas, investigar dormitorios y cajoneras, buscar el impacto mediático y destruir la fe democrática con velocidad de fórmula uno.

¿Qué hará un partido centenario como el radicalismo al ver a su socio espiar?

Condenar es su única opción, el silencio es ruidoso… casi cómplice.

Que dirían Alfonsín, Illia, Balbín, Yrigoyen… acerca del espionaje a opositores .

La llamada nueva generación política de intendentes, también espiados, ¿alzará su voz en defensa del espíritu democrático…?

Nuestra tan vituperada clase política debe entender que es un momento bisagra después de 40 años inninterrunpidos de Democracia.

Sacar los tumores y autovacunarse contra proyectos neo fascistas y antipolíticas .

Hoy vienen por los nacionales y populares, mañana irán por los de boina blanca y pasado por los tibios.

La Democracia necesita depurarse de éstas lacras con proyectos unipersonales y autoritarios.

Es el momento de condenar desde el espectro político global el Espionaje Interno de Opositores.

Si así no lo hiciesen… ¡Qué Dios y la Patria se lo DEMANDEN!

MALTASUR CERVEZA ARTESANAL

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Lomas de Zamora, Buenos Aires.

 

2 Comentarios

  1. Un analisis en caliente en defensa de la libertad de expresion…Espiar es extorsion siempre !!!!!

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