Nuestra rebelde y bella de San Marcos Sud tuvo un evento de pequeña, fue mordida por una gata siamesa iraní que, sin saber cómo, le trasladó el poder de… las siete vidas.

Creció y desarrollo su vida normal, pero un día que llovía a cantaros, estaba en su local incorporando códigos a la computadora  para vender los productos de Arcor. Tenía que figurar hora del pedido, vendedor, cantidades, códigos de producto, tiempos de demora en la entrega… mucho stress, mucha concentración.

Arrancó con taquicardia y, de repente… fundido a negro. La encargada del negocio la vio caer morada y comienza con los masajes de resucitación, mientras otra persona llama a la ambulancia.

 

 

En el Hospital la duermen, y cuando Fati despierta, se encuentra con el pecho lleno de moretones, le faltaba un diente por la caída al piso y dos puntos en la cabeza por el golpe.

El Diagnostico fue Pre-infarto. Pasan un par de semanas y, otra vez, la sobrecarga laboral intensa le genera una Neumonía muy fuerte.

Pasados un par de meses, está en un súper haciendo la reposición de mercadería. Fati, sobre la escalera, se estira para buscar una caja de Serranitas, dos compañeros, sin querer, mueven abajo la escalera… Nuestra Gatúbela cordobesa cae de cuatro metros de altura… Sí, de cuatro metros.

 

 

Sólo el golpe, nada más, sin ninguna lesión ósea ni muscular. Sus compañeros eran menores, trabajando en negro… todo queda tapado.

La vida sigue y, en otro día fatídico, la morocha de sonrisa mágica va en bicicleta. De repente, un auto la atropella. Resultado: muñeca y rodilla quebradas, y una costilla flotando con riesgo de perforar el pulmón.

Varios meses postrada en cama, una enfermera debía ir a su casa todos los días para higienizarla, darle de comer y, mágicamente… nunca le cobró un peso, sólo la comida y gastos farmacéuticos.

El seguro del auto cubrió los gastos del accidente. Nuestra Fati se sentía devastada, impotente, angustiada.

 

 

Como es una gran luchadora, sacó fuerzas y, de a poco, salió adelante con fisioterapia y ejercicios. La muñeca soldó y, al año, Fati ya era la mujer hermosa de siempre.

Para aquellos que desconfían de nuestras historias, estan a disposición todos los certificados médicos y la foto de la gata siamesa iraní que logró tan especial hechizo.

La fuerza de voluntad increíble de Fátima es fácil de comprobar. Lean cualquiera de sus historias y van a conocer un tren loco, desbocado, o te subís o te aplasta.

 

 

LAZ POLLAS

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