A Fati le encanta la Música, la lleva a otros lugares, otros tiempos, otras vidas.

Con los primeros compases de un tema de Rodrigo empieza a bailar y a sonreír. Ama a Rodrigo, le da pena su triste final.

En un pueblo chiquito, cercano a Villa del Rosario, en Córdoba, un pibe llamado Maxi ve que sus padres se separan y debe viajar con su  Madre a Córdoba Capiiitaal.

Siempre le gustó la música, los sonidos, los ruidos… el baile.

 

 

Golpeaba la mesa, las cacerolas, con tenedor a modo de palillo, una batería imaginaria y bulliciosa, siguiendo el compás.

Abandona la escuela secundaria y se pone a estudiar música con buenos profesores, le enseñan melodías, ritmos, semifusas y corcheas. El Conservatorio era su nuevo Hogar.

De repente, como siempre el Universo conspira a favor, alguien le dice… “Mira, están tomando una prueba para tocar en una Banda, ¿por qué no vas?”.

Un gran desafío, es muy joven, su madre se entera y piensa  que no  es una buena oportunidad, que debe  empezar un trabajo digno.

El padre le afirma lo mismo… “Dejate de joder con la musiquita, no vas a ir a ningún lado…”.

 

 

Como Palito, como Sandro, como León, como Abel Pintos… tan joven y con tantas ganas de hacer Música.

Finalmente, va a la casa de su Abuela. Tiene 17 años, crece , practica, consigue un trabajo en una Carpintería.

Se siente mayor y se muda a una casa abandonada en una granja, sin luz, sin agua, sin baño. Sólo y casi confundido, patea piedritas con las manos en los bolsillos.

El Universo envía otro aviso, un muchacho bueno llamado Sergio. Se hacen amigos y lo lleva a vivir con él a Villa del Rosario, a una casa normal, con luz, con agua, con baño.

 

 

Entre ellos y un par de amigos, arman la primera banda de su vida, un sueño tan grande como el de Charly y Lebón en Buzios, armando Serú Giran.

Maxi consigue trabajo en una local de artículos de limpieza y, por las noches, trabaja también en la radio, pasaba música, soñaba….

Aparece de nuevo el Universo, Julio le tiende una soga, tienen la oportunidad de tocar en una banda profesional en Villa María.

Una vida completa persiguiendo sueños, corriendo de atrás, llegando tarde a donde nunca pasa nada.

 

 

Maxi hoy es feliz, toca en la banda, sus padres lo aplauden y se arrepienten de no haber colaborado más con su hijo.

A veces los padres nos equivocamos, cortamos alas, hachamos talentos, bajamos locuras lindas.

Maxi sólo sabe algo, la Música siempre lo va a acompañar.

 

LA FERIA

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