UN PROBLEMA QUE REFLEJA NUESTRA RELACIÓN CON EL ENTORNO

Por: Dra. Ma. Eugenia Pérez Cubero
Dir. Red de Información y Educación Ambiental

La tragedia socio ambiental y cultural que han realizado los incendios forestales en los alrededores de la localidad de El Bolsón, provincia de Rio Negro, por más de 20 días, es un reflejo de lo que año a año sucede en diferentes sectores y regiones de nuestro país. Durante el 2020 tuvimos situaciones similares de alerta en el centro y norte de Argentina, siendo los casos del Delta del Paraná y la Provincia de Córdoba las zonas más afectadas, llegando a la tragedia de más de un millón de hectáreas incendiadas en la Argentina. En los primeros meses de este 2021 le tocó vivir el desastre a la región de nuestros bosques andinos patagónicos, en particular a la zona de El Bolsón afectando más de 7500 hectáreas que continúan engrosando el número al que se llegó en el año anterior que será recordado por la pandemia y los incendios con su innegable relación.

 

Foto: Laura Toso

 

Las cenizas aún circulan en el aire y en las retinas. Imágenes que se combinan con los rostros cansados de los y las combatientes y brigadistas que están en la primera línea de defensa, frente a la ferocidad de las llamas. Estamos hablando de pérdidas inestimables, en términos de biodiversidad: Suelos deteriorados en estructura y minerales, paisajes y ecosistemas forestales destruidos, pérdida de flora y fauna, animalesno humanos que se quedan sin hogar ni alimentos.

El 24 de enero se desató el incendio en la Cuesta del Ternero, en condiciones de temperaturas extremas, las más altas de los últimos 40 años; fuertes vientos y porcentajes mínimos de humedad en los suelos. Un combo perfecto para la rápida expansión y propagación de incendios.

 

Foto: Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales
Foto: Servicio de Prevención y Lucha contra Incendios Forestales

 

Rápidamente el pueblo de la comarca se reunió en asambleas y exigieron refuerzos para brigadistas y suma de aviones hidrantes, entre otros pedidos. La situación motivó por parte por parte de la Gobernadora Arabela Carreras, la Declaración de Emergencia y/o Desastre Agropecuario y Ambiental (Decreto 91/21) en la zona de El Bolsón, prohibiendo hacer fuego al aire libre por 90 días.

Por su parte, el Ministro de Producción y Agroindustria, Carlos Banacloy señaló que “hay más de 300 combatientes, servicio de prevención y lucha contra incendios forestales (SPLIF Río Negro), escuela de montaña, servicio nacional de prevención de incendios y personas que han venido de otras provincias Neuquén, Chubut, Córdoba, Cuyo y lo importante es destacar que todo lo que se está trabajando es para que no suframos mayores pérdidas.” A lo que agregó que “es importante destacar esto porque el clima no ayuda, el clima es muy extremo, venimos de una situación muy adversa, con una primavera muy seca, con una condición climática que ha dejado todo en una situación muy vulnerable para que sea combustible rápido (…) Todo lo que está desplegado 3 aviones hidrantes, 4 helicópteros, más de 300 combatientes en el territorio busca contener y retener el incendio”.

 

Foto: Telam

 

Esta situación particular, concreta y compleja de los incendios en El Bolsón, se explica si entendemos que el marco contenedor de estos escenarios críticos de conflicto es la crisis climática, generada por el cambio climático, en la que nos encontramos en la actualidad y que según la opinión de la Directora de Salud Pública y Medio Ambiente de la OMS, María Neira debemos asumir que no se trata simplemente de una cuestión de la ecología o del activismo, sino que “el cambio climático es una cuestión de salud pública” dado que los brotes epidémicos tienen un primer origen en la deforestación de selvas y bosques.

Sabemos que el 95% de los incendios son generados por el modo de vincularse de la humanidad con nuestro entorno, un gran y preocupante porcentaje se relaciona a casos de negligencia; y otro gran porcentaje aún más preocupante por sus tintes de apropiación de la tierra. En este caso, el motivo de los incendios apunta a agrandar la porción de territorios destinados a la producción agropecuaria a gran escala o bien, ganar superficie para la dinámica de la expansión urbana e inversión inmobiliaria.

 

Foto: Chino Leiva
Foto: Chino Leiva

 

Esto nos lleva a repensar la planificación de nuestros espacios y territorios comunes, repensar y repensarnos en relación a esos ambientes y nos invita a preguntarnos cómo nuestro sistema jurídico, político e institucional está afrontando el cambio climático, cuál es el abordaje de sus principales causas, cómo se están gestionando las consecuencias, que medidas, políticas, planes y programas de prevención se están desarrollando e implementando.

Podemos ensayar algunas respuestas e indicar que desde el ámbito de la formulación normativa de políticas, encontramos algunas leyes de presupuestos mínimos de protección ambiental pertinentes como la Ley 25.675 General de Ambiente de 2002, la Ley 26.331 de protección de los bosques nativos de 2007, la Ley 26.562 para el control de actividades de quema de 2009, la Ley 26.815 que establece el Sistema Federal de Manejo del Fuego de 2013 y la Ley 27.520 de adaptación y mitigación al cambio climático global de 2019. A este esquema normativo, deben sumarse las relaciones intergubernamentales e interinstitucionales para afrontar una verdadera implementación de políticas preventivas frente a este tipo de problemas socio-ambientales.

 

 

 

GAB MORTTI ART

2 Comentarios

  1. Muyyyy buena nota … gracias María Eugenia … bienvenida a La Tercera Mirada revista digital !!!!!

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