Fátima, aparte de ser rebelde y bella, es sonámbula y cree en los Espíritus y las Brujas.

Una noche, nuestra heroína cordobesa de piernas largas se acercó a la puerta de la habitación de su hermano y le dijo “Seño, ¿está bien la tarea?”.

El hermano sonrió y la llevo caminando despacio a su habitación. Al otro día, Fati no recordaba nada.

Otra noche oscura, soñó que estaba en Barra da Lagoa, Brasil, en una cabaña de pescadores con tres habitaciones. En esa cabaña vivían tres argentinos, técnicos químicos que estaban de vacaciones.

Esa noche, Fati se vio en un bote con dos de los muchachos argentos, remaban en una laguna oscura con pastizales alrededor, luna semicubierta, mosquitos, alguna rana y algún caimán chiquito.

Venían conversando y, de repente, Fátima apareció hablando una lengua antigua, arameo o egipcio, no se le entendía y seguía con su tonada cordoobesa.

Los jóvenes se sorprendieron y la miraban asustados, decidieron remar despacio hacia la costa para volver a la cabaña.

 

 

Fátima seguía hablando en trance y escuchaba que le decían: “Teia qué te pasa, ¿estás bien?”.

Fátima escuchaba otro nombre, se miraba y era otro cuerpo, más pequeño, con pelo más largo y otras manos…

El bote se acercaba a la costa, pudieron amarrar con cuidado en el apostadero y caminaron lento a la posada.

Los muchachos la llevaban de la mano para que no se caiga, Fati veía y escuchaba pero estaba en otro envase, otro cuerpo, otra Mirada.

Llegaron al hogar y le prepararon café fuerte. La miraban deslumbrados, algo les parecía raro, la mirada era otra, la tonada también.

Teia es brasileña, Fati es cordobesa, una mezcla letal.

Fati empezó a tomar control del cuerpo ajeno y pudo hablar con su modo característico: “Soy Fátima de Córdoba, no soy Teia brasileña”. En ese preciso momento, una corriente de viento azota la puerta del fondo y estallan los vidrios.

Los argentos entran en pánico, recogen los vidrios y miran a Fátima en el envase de Teia.

 

 

Uno tiene una gran idea. Saca una cruz grande colgada en la pared y la acerca a Teia-Fátima. Dudando, pues no quiere lastimar a nadie.

No hay reacción alguna, intentan hablar con Teia pero responde Fati: “yo, a uno de ustedes, lo tengo visto, de algún lado, de otra vida, del pasado o del futuro. Vos vas a ser Periodista”, señalo Fati ante la mirada de ojos verdes del muchacho de rulos.

Sorpresa, estupor, silencio en la cabaña de tres habitaciones de Barra da Lagoa, Brasil.

Teia se duerme, Fátima regresa como un espíritu a su casa de San Marcos Sud, Córdoba.

Los jóvenes salen a fumar al patio, asustados, temerosos, “Si viene de algún lado, es del futuro, porque sabe que yo largo Ingeniería para estudiar Periodismo”, afirmó el muchacho de ojos verdes sin lentes todavía.

Pasaron las vacaciones, pasaron los años, y un día, Fátima y el muchacho de ojos verdes se conocieron a través de una página web.

La primera vez que chatearon, sintieron una conexión de otras vidas, del pasado o del futuro, quizás almas gemelas, quizás no.

Los dos recuerdan esa noche de Barra da Lagoa, Florianópolis, Brasil.

Los dos saben algo más del presente, del pasado y del futuro, pero no se animan a decirlo.

Los dos creen en las brujas, los hechizos, las posesiones demoníacas y las películas de terror.

 

 

Los dos jugaron al  juego de la copa y se les rompió la copa, con distintos amigos, en distintas ciudades, en diferentes años. A los dos la copa les salió volando y se estrelló contra el piso.

Los dos son Mágicos, portadores de otras Almas y otras Historias.

Los dos saben que el Destino, el Futuro, el Presente y el Pasado son relativos.

Los dos saben que estuvieron  esa noche, en ese bote, en esa laguna de Barra da Lagoa, Brasil.

 

 

REMISES LA GATA

4 Comentarios

  1. Las posesiones a distancia están comprobadas por un estudio de la Universidad de Trump jeee

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