BETTINA QUINTÁ, ERNESTO CHACÓN ORIBE, BAILARINES PROFESIONALES.

Referentes de la cultura y la danza nacional, la historia de Bettina y Ernesto no tiene nada que envidiarle a un guión cinematográfico, con todos los ingredientes de una película que emociona y eriza la piel. La vocación los “encontró” y el amor los unió;  pero también el espanto, por la injusticia, el maltrato, la desidia y la indiferencia. La crónica de dos artistas brillantes, que se mantienen en pie de lucha por los derechos de lxs trabajadorxs del arte.

 

LA DANZA

Bettina nació en Villa Ballester, estudió danza clásica con Mascha Pawlowa desde los 4 años, más tarde se formó con Olga Ferri, Enrique Lommi y Wasil Tupin (íconos de la danza del Teatro Colón) y en contemporáneo con Ana María Stekelman, Marina Giancaspro, Alvin Ailey School, entre otros. Se graduó en el Teatro Colón, como Bailarina Clásica Profesional. En 1992, ingresó al Ballet Estable de dicho Teatro, trabajando contratada durante 7 años, sin llegar a ser estable por falta de concurso. Luego se incorpora al Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, desde 1999 hasta el año 2007. El 26 de febrero de 2009, co-funda la Compañía Nacional de Danza Contemporánea, donde permanece hasta la fecha.

Ernesto es oriundo de Mar del Plata, donde estudió con Marilyn Mónaco y Rubén Chayán (primer bailarín del Teatro Colón) y en el Centro Polivalente de Arte. A los 18 ingresa a estudiar en la escuela del Teatro Colón, donde se recibió. Paralelamente, ingresó en el Ballet Contemporáneo del Teatro San Martín, donde trabajó por 9 años.

En 2006, Ernesto obtiene el premio Clarín como “Revelación de la Danza”, en 2007 como “Figura de la Danza”, ternado junto a figuras de la talla de Julio Bocca, Cecilia Figaredo, Vahram Ambartsoumian, Maricel De Mitri… y también lo gana. Y en 2009, recibe el Premio Konex al reconocimiento.

A pesar del talento, el compromiso artístico y cultural, los premios y el reconocimiento del público y la crítica, es un secreto a voces, que la mayoría de los artistas que, además son trabajadores, no obtienen el reconocimiento laboral y remunerativo por su labor.

 

Foto: Carlos Furman

 

LA LUCHA

Ante la falta de derechos básicos y elementales, que le corresponde a todo trabajador (APORTES, ART, OBRA SOCIAL, AGUINALDO) en el marco de una relación de dependencia encubierta; y ante la sucesión de accidentes de gravedad severa  (un total de 9, sólo en 2007), el último casi fatal, inician un arduo camino para lograr respaldo sindical.

Luego de interminables averiguaciones, dilaciones burocráticas y puertas que se abrían pero no conducían a ningún lado, ATE los designa como delegados a Bettina, Ernesto y a Wanda Ramírez.

Producto de la desidia y la falta de respuesta a los reclamos por vía administrativa, comienza la etapa de lucha, donde era imprescindible poner el cuerpo no sólo para deslumbrar, sino también para reclamar.

En diciembre de 2007, luego de que los medios comenzaran a dar visibilidad a las manifestaciones públicas, el Teatro San Martín decide despedir a los 9 bailarines principales de la compañía, quienes más se expusieron, para resguardar a los que recién se iniciaban: “nos tuvieron que echar porque era muy pesado todo lo que se movía”, afirma Bettina.

 

Foto: Marcelo Ragone

 

En 2007, luego de la obtención del Premio Clarín, Ernesto brinda un encendido discurso que genera gran repercusión: “el verdadero premio fue ese micrófono para poder visibilizar lo que nos había pasado a todos, en especial a los que habíamos sido despedidos hacía pocos días”.

Inician juicio por considerarse despedidos siendo delegados, aún cuando la ley lo impide, con sentencia favorable, pero acorde a los tiempos de la justicia, todavía están esperando cobrar lo que les corresponde en compensación por tanto atropello y maltrato.

Durante 2008 crean el grupo independiente Nuevos Rumbos, haciendo funciones de manera independiente y gestionando la creación de la nueva compañía. Mientras tanto, seguían luchando por los derechos laborales de quienes seguían trabajando en el San Martín y de quienes los reemplazaron. A través de protestas y marchas logran, a pesar de haber sido despedidos, que los empleados que aún estaban en el Teatro San Martín fueran incorporados a la planta transitoria con todos los derechos laborales correspondientes.

“El día del estreno en el San Martín, en 2008 donde ya no bailábamos, fuimos vestidos de gala, pero repartiendo panfletos en la puerta del teatro, junto con compañeros de ATE. Antes de que suba el público a la platea y empiece la función, se corta la luz. Aproveché para ir a encarar a (Hernán) Lombardi, que era el Ministro de Cultura de Macri, que era Jefe de Gobierno en la Ciudad, recién electo.

Me dijo que estaba enterado del asunto, pero que estaba de acuerdo con la dirección del Teatro. Yo le dije que ya estaba despedido, que no tenía nada más para perder, pero que iba a seguir peleando por los compañeros que estaban adentro, que seguían en las mismas condiciones, a no ser que les dieran la planta artística con todos los derechos laborales. Después de la función unos compañeros de ATE bañaron a todo el público con papelitos con nuestros reclamos, y a las pocas semanas les dieron la planta”, relata con orgullo Ernesto.

 

Foto: Guillermo Matta

 

En 2009, junto a Wanda Ramírez, Jack Syzard, Pablo Fermani (compañeros delegados, también despedidos) y Victoria Hidalgo fundan, con apoyo de ATE, la Compañía Nacional de Danza Contemporánea dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación, donde permanecen hasta la actualidad.

Entre otros tantos logros contra una estructura burocrática que se empecinó siempre en no considerar la trascendencia como agentes generadores de cultura se logra, desde 2008, un convenio con la Nación (bajo el nombre de Orquestas Coros y Ballets) que contempla los derechos laborales y los determina como empleados del Estado; y gracias al cual los equiparan, en cuanto a derechos y beneficios, al Ballet Folklórico (el otro organismo de Danza Nacional). Aún falta que la Compañía entre en dicho convenio para poder discutir paritarias.

Recién diez años después, en 2019, se logra gracias a la intervención del sindicato UPCN, la creación jurídica de la Compañía Nacional de Danza Contemporánea dependiente del Ministerio de Cultura de la Nación.

En la actualidad, los bailarines nacionales están tras la sanción de un proyecto de ley para una jubilación acorde a su profesión, que ya fue ingresado en ambas cámaras del Congreso Nacional, a través de legisladoras del Frente de Todxs.

Un bailarín maduro con un desgaste físico extremo, con lesiones que se arrastran por años no puede seguir bailando de la misma manera que un joven: “nos encontramos en un limbo donde, por un lado nos cuesta permanecer en actividad, y al mismo tiempo  ocupamos un lugar que podría ser para alguien joven, con el físico preparado para ofrecer su arte al público. O renunciamos a nuestro puesto laboral, perjudicando a nuestra familia, porque es nuestro sustento económico, o perjudicamos al organismo al que pertenecemos y tanto amamos”.

 

Foto: Carlos Villamayor

 

EL AMOR

En 1999 se conocen, pero recién en 2005 comienzan su relación de pareja, hasta la fecha. Además de compartir la pasión por lo que aman, son el sostén para poder sobrellevar la pelea cotidiana sin sucumbir ante las frustraciones y la angustia.

Pero saben que nunca es “solos”. Que es con los demás guerreros de la danza, cuyas armas están en su arte y en la empatía. Que es para quienes inician y para que las futuras generaciones tengan el sendero desmalezado y rodeado de flores perfumadas, plateas colmadas y palmas rojas de tanto aplauso.

Y esa fuerza incontenible, la obtienen cuando llegan abatidos a su hogar y se funden en abrazos interminables con Nehuén, de casi 9, y de Aymará, de 5, dos usinas generadoras de amor y energía.

 

Foto: Guillermo Matta

 

“Mientras otros niños –tal vez futuros abogados, profesores, médicos o políticos–  hacen lo que deben hacer, es decir, jugar a las muñecas, o al fútbol, o juntar figuritas, o mirar dibujos animados, los futuros bailarines, además de comenzar a exigir y deteriorar nuestros cuerpos,  decidimos el destino de nuestras vidas. Muchos iniciamos nuestra profesión asistiendo a clases de entrenamiento y ensayos coreográficos, entre los cinco u ocho años de edad. Durante nuestra carrera realizamos malabares para reponernos del cansancio, las enfermedades y las lesiones. Y hasta sé de algunos compañeros que han abandonado la escuela en busca de tiempo para perfeccionar una ‘piruette’. Y todo esto sucede porque hay mucho para hacer en pocos años: debemos adquirir y dominar la técnica antes de que el cuerpo envejezca. La danza es una carrera contra el tiempo, dicen, aún hoy, nuestros maestros”.

 

 

 

PERUGINO ARTE

3 Comentarios

  1. La danza es lo mas hermoso que difrutamos cuando somos espectadores, nos transporta con sus movimientos su musica , es una maravilla , pero no hay que olvidar que detras de ese momento de ensueño , hay una vida de sacrificio, trabajo exigido y una vida de amor a la danza.

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