DE MUJERES EXTRAORDINARIAS Y DESCONOCIDAS

Por: Mónica Alejandra Lehmann

 

Desde tiempos luz, la mujer y su Ser femenino han venido dando tropezones. Ser mujer y a la vez ser un sujeto de derechos ha sido, en otras épocas no tan remotas, una contradicción. El hecho de nacer mujer remitía automáticamente a su condición de ser débil, frágil, a lo materno, al servicio, al hogar y al matrimonio, dejando de lado toda aproximación a la búsqueda del conocimiento y la sabiduría femenina. Hemos sido acalladas, encerradas, quemadas en la hoguera, condenadas y olvidadas. Pero eso está cambiando…

Simone de Beauvoir, a través de su teorización y obra desde un feminismo existencialista, nos plantea que el ser humano no es una esencia fija, no es algo que está delimitado por su naturaleza, sino que su existencia es un continuo devenir entre la trascendencia, la autonomía y la libertad, proyectándose más allá del hecho de ser hombre o mujer. Delimitar el Ser sólo por el hecho de pertenecer al “sexo débil”, al “segundo sexo” es una prueba de alienación y dominación, donde dicha limitación no refleja ninguna esencia de la mujer, sino que es una consecuencia de ideas y de un contexto histórico social.

Como seres en un continuo navegar en lo que llamamos existencia, nos forjamos y nos reflejamos desde nuestras propias vivencias, desde los vínculos y de la manera que aprehendemos el modo de transformar el mundo. Consciente y, muchas veces más, inconscientemente, tomamos e introyectamos modelos a través de los cuales nos identificamos y nos vemos reflejados en nuestro actuar y nuestra forma de percibir la realidad, y actuar en ella. Modelos que muchas veces son impuestos por una realidad cuya verdad es una construcción desde una perspectiva dominante.

Según Freud, la identificación es un “proceso psicológico mediante el cual un sujeto asimila un aspecto, una propiedad, un atributo de otro y se transforma, total o parcialmente, sobre el modelo de éste. La personalidad se constituye y se diferencia mediante una serie de identificaciones”. Mediante el proceso de identificación se forja entonces una parte muy importante de nuestra personalidad, a través de la cual exteriorizamos ese vínculo afectivo con la imagen con la que nos sentimos identificados, creando así un modelo a través del cual expresamos nuestro ser y nos presentamos ante el mundo. Tal como lo sostiene Freud, es la primera forma de enlace afectivo con otras personas, con la sociedad y la cultura, en torno a la cual se constituye el sujeto humano, donde el yo propio se forja a semejanza de otro que se toma como modelo.

Siguiendo esta exposición, Lacan va a definir a la identificación como “la transformación que se produce en el sujeto cuando asume una imagen”. Al asumir una imagen, el sujeto humano se reconoce en ella y se apropia de ella, para luego, paradojalmente, diferenciarse como sujeto, ya que tiene que haber diferencia para que haya identificación.

El sistema imperante nos ha presentado modelos de identificación que exceden nuestra condición de seres humanos imperfectos y aprendices de la vida, mostrando modelos femeninos afines a un sistema de producción que acompañen y afiancen dicho sistema, como lo son la madre y esposa abnegada, negando todo reconocimiento a lo creativo y trascendental del actuar femenino en el mundo y reduciéndolo al sólo hecho de maternar y cuidar.

Hoy estamos frente a un momento bisagra, un momento de identificación con lo que ha quedado marginado en la historia, con lo que no ha sido trascendente, un momento de ruptura con la identificación del ideal imperante para crear algo nuevo, algo más humano y más simple, algo alcanzable que es, a su vez, poderoso por su simpleza. La verdadera épica femenina se empieza a vislumbrar en aquellas mujeres que, desde lo oculto, desde las sombras de sus personalidades y sus trayectorias humanas, han creado cosas increíblemente trascendentes y luminosas. Te contamos la historia de dos de ellas, sabias brujas:

 

CECILIA GRIERSON

Durante el siglo XIX y principios del siglo XX, las mujeres no tenían acceso a las universidades y mucho menos a una carrera científica. Cecilia Grierson enfrentó a este sistema machista, y se convirtió en la primer médica cirujana del país.

Nació en Buenos Aires el 22 de noviembre de 1859 y su infancia transcurrió en la provincia de Entre Ríos. A sus 13 años, luego de la muerte de su padre, se hizo cargo junto con su madre de sostener económicamente a la familia. Empezó a trabajar como institutriz en la provincia bonaerense; donde luego estudió el Magisterio.

En 1882 decidió estudiar medicina, lo que la llevó a enfrentarse a muchos obstáculos, ya que la carrera de medicina estaba reservada sólo a los hombres y ninguna mujer hasta el momento había osado ingresar a la Facultad. Sufrió una gran indiferencia por ser mujer, pero su espíritu y convicción le permitieron seguir adelante a pesar de las críticas y burlas de compañeros y profesores. En 1886 logró ingresar en el Círculo Médico y fundó así la primera Escuela de Enfermería de Sudamérica. Años más tarde, fundó también la Sociedad Argentina de Primeros Auxilios y la Asociación Argentina de Obstetricia. Finalmente, en 1889 concluyó su carrera universitaria y se convirtió en la primera médica de la República Argentina.

 

 

REMEDIOS VARÓ

Fue una de las exponentes del surrealismo que floreció en México. Movimiento artístico que derivó de la escuela vanguardista, la cual surgió después de la Primera Guerra Mundial.

Remedios nació en España en 1908. Durante la Guerra Civil Española, se convirtió en una férrea crítica del régimen franquista. Se radicó en México en 1941 junto al poeta Benjamín Peret, donde se asoció con pintores y artistas mexicanos como Frida Kahlo, Diego Rivera, Leonora Carrington y Octavio Paz, entre otros.

En sus obras podemos observar que las mujeres son alquimistas, brujas, seres espirituales, magas, etcétera, dando lugar a una visión diferente del papel de la mujer: no ya como un objeto de deseo masculino, sino como creadora de su propia vida. En sus pinturas podemos apreciar mundos alternativos coexistiendo con lo real, creando así nuevas formas de ver y percibir aquella realidad. Su obra posee la influencia teórica de Jung, Freud y Adler, así como de distintas formas de misticismo. Fue una artista con una mirada surrealista y visionaria, combativa desde su arte y olvidada por el mundo.

 

 

Es necesario mostrar y plantear un nuevo modelo de identificación femenina, a través del cual podamos vernos como mujeres imperfectamente humanas, sensibles y, a la vez, capaces de transformar el mundo con nuestras acciones desde lo creativo y lo colectivo, hasta lo individual y profundo de nuestro ser. Expresando, desde la trinchera de la lucha femenina, el más ardiente deseo de un mundo más humano e igualitario, donde los modelos a seguir sean mujeres simples, cotidianas, luchadoras que amasan el pan y la revolución, que abrazan y crean nuevos lazos y nuevas realidades más justas para todos.

Brujas urbanas, aquellas que construyen un lugar para todos desde lo cotidiano, desde el amor y el poder del cuerpo femenino. Tal vez, sin darte cuenta, ya seas una de ellas.

4 Comentarios

  1. Deberían tener mas notoriedad las mujeres que marcaron un camino a pesar de un sistema que las excluía.

  2. muy buena nota!! Da fuerzas a aquellas mujeres que nos enfrentamos a lo impuesto por el sistema, y la cultura… Vamos!!!

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