Hoy, 25 de noviembre de 2020, el cielo se pinto de gris. Pero no es un gris común, sino uno lleno de brillo, con destello de luz. Dos grandes se encuentran: Diego Armando Maradona y Rodrigo Alejandro Bueno, quien partió en el año 2000 al tener un accidente, pero no antes de tener su último encuentro con Diego en Cuba, en donde comieron , jugaron al fútbol y cantaron juntos.

Cantaron la canción que El Potro le hizo exclusivamente para él, aquella que Diego describió como su mejor canción, llena de sentimiento, como ambos. “La mano de Dios”, retrato hablado del más grande del fútbol argentino.

 

En una villa nació, fue deseo de Dios,
crecer y sobrevivir a la humilde expresión.
Enfrentar la adversidad
con afán de ganarse, a cada paso, la vida.
En un potrero forjó una zurda inmortal,
con experiencia, sedienta ambición de llegar.
De Cebollita, soñaba jugar un Mundial
y consagrarse en Primera.
Tal vez jugando pudiera a su familia ayudar.

A poco que debutó,
‘Maradó, Maradó’,
la 12 fue quien coreó
‘Maradó, Maradó’.
Su sueño tení­a una estrella,
llena de gol y gambeta.
Y todo el pueblo cantó:
‘Maradó, Maradó’.
Nació la mano de Dios,
‘Maradó, Maradó’.
Sembró alegrí­a en el pueblo,
regó de gloria este suelo.

 

Su último tiempo entre nosotros fue de sufrir, operación tras operación, pero gracias al cielo acabó hoy. Guardate los mejores recuerdos, esos goles incomparables, gambetas y velocidades sorprendentes. Recordá que el querer, el amor sano, consiste en dejar ir y, como Rodrigo dijo, “Prohibido olvidar, el Diego es nuestro. Prohibido olvidar. Pueden prohibir muchas cosas, las palabras no se matan, prohibido olvidar”.

 

 

Una cordobesa fanática de los dos.

 

REMISES LA GATA

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