Nuestros  veinte  años, allá por los noventa, no tenían casi opciones para la clase media urbana. Trabajo y estudio era la tarea.

Generalmente las dos cosas y, en algunos casos, sólo trabajar, salir al Mundo… enfrentar temores, amores.

Nuestros Padres nos marcaban un rumbo limitado en base a sus conocimientos de la época y algunos de nosotros nos desviábamos, asumiendo las consecuencias.

Hoy, nuestros hijos navegan en un Mar muy calmo, llenos de Play, Netflix, Computadoras, Fútbol, celulares, NBA.

 

 

No definen, quizás, su vocación y tampoco saben cómo empezar a ganar su plata en algún ámbito laboral que les resulte cómodo.

Nosotros, a esa edad, no pensábamos tanto. La casa era aburrida, la calle un Paraíso de posibilidades, no teníamos Miedos, no había demasiados conflictos.

Quizás, por nuestra necesidad de volcarles todas las chances,  les damos, desde los doce, celulares y compus. Cuando más grandes,  redes sociales y amigos virtuales, que ellos mismos buscan, aplicaciones y tutoriales… una mano siempre ocupada en el celu  y los auriculares permanentes.

Quizás por que nos costaron las cosas, se las hicimos mucho más fácil.

Un Mundo para Ellos pero sin Mapas para guiarse, sin adultos que acompañen.

 

 

Difícil el diálogo, discusiones eternas, argumentaciones hostiles, pensamientos vacíos.

Muchos de nuestros jóvenes sienten, hoy, que no hay futuro, que da igual, y que Nosotros, sus Padres, no podemos trasladarle  un conocimiento superior.

Los vemos padecer, sus pequeños inconvenientes los llevan a una gran frustración, a tomar decisiones exageradas, a tomar sin parar, consumir drogas o mantener relaciones toxicas. La Noche se vuelve Día.

Una realidad que nos roza a muchos y es complicada, quizás mantener los límites, enseñar con el ejemplo, brindar valores y sueños claros.

Darles espacios de contención, de ayuda, que sepan que no están solos… Amor por sobre todas las cosas.

 

 

Solicitar presencia de profesionales, para que nos guíen en su Educación y confiar que podemos ser Buenos Padres.

Presienten nuestros Miedos, ¿te pasa con tus Hijos? ¿Con tus Sobrinos?  ¿O con un Nieto?

Hablar es la Herramienta que nos distingue de la relación que tuvimos con nuestros Padres.

Las épocas cambiaron, las reglas son diferentes, lo que no cambia es la Cultura que se traspasa por generaciones… el Futuro depende de Ellos.

 

Una colaboración entre BÁRBARA SCHANZ y ALEJANDRO SHAIEB.

 

 

C e l u S t o r e ®

6 Comentarios

  1. En realidad charlar con Bárbara genero está nota y próximamente se sumará a nuestro equipo . Tiene las dos características necesarias inteligencia y sensibilidad.
    Bienvenida Barby de Traslasierra…..

  2. Y en realidad es una colaboración mía de una nota de Bárbara……. Ella puso el final que correspondía …..el mío era más …….oscurooo jaaaaa

  3. Gracias por ayudar a publicar mi primer escrito. Por este espacio de expresión, Y por dejarme ser parte de esta preciosa propuesta , gracias.

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