Este cuento arranca en 1978, la dictadura asesina asolaba las calles de la Argentina, Charly se fue a Buzios, Brasil, con la idea de componer y alejarse del Terror.

Desde allá lo llama a David, el «Ruso» no fue, lo llamo dos veces mas y finalmente le mando a comprar facturas a la panadería, el mito estaba en marcha.

Empezaron a trabajar algunas melodías y canciones y al cabo de un tiempo en un regreso esporádico García fue a ver a Pastoral y ubico a un flaco bajista con dedos como pájaros, lo fue a buscar a camarines y convenció a Pedro para sumarlo al sueño brasileño.

Lebon lo escucho tocar en tierras amigables y pensó «Este pibe toca casi mejor que yo».

Faltaba un baterista y apareció una leyenda, Moro.

La ciudad Paulista escuchó músicas y ensayos, discusiones y risas. Cervezas y riffs.

Quince temas para poder arrancar una grabación caótica y divertida en Los Ángeles, Charly costeaba todo a cuenta de futuros ingresos.

Primera presentación a bordo de un barco anclado en el Riachuelo, sólo periodistas y amigos músicos. El sonido fue solido y contundente dijeron todos. Era como una mezcla de jazz rock y bossa nova.

Tocan en Obras en Noviembre del ´78, vestidos de blanco, con orquesta y circuito cerrado de TV. La indiferencia y las criticas arreciaron, se habló de voces homosexuales.

Serú Giran fue creciendo, aprendiendo de los errores y graba el disco «La Grasa de las Capitales».

 

 

Las canciones son mas directas, los instrumentos van al primer plano, el bajo se escucha a la par de la guitarra.

Aparecen himnos maravillosos como «Viernes 3 AM», «Los Sobrevivientes» y «Seminare».
En los ’80, aparece el disco «Bicicleta» con dos perlas únicas: «Canción de Alicia en el País» y «Encuentro con el Diablo».

El retrato de la realidad social se suma al repertorio de los cuatro fantásticos, entre líneas y poéticamente para evitar la férrea censura.

Muchos años después, se comparó esta edición con «Abbey Road», el transformador décimo LP de Los Beatles.

El fin del año marca un hito gigantesco, comparten escenario con «Spinetta Jade», otros héroes en este lío. Un momento bisagra que quedó grabado en todas las retinas presentes, dos monstruos del rock nacional compartiendo escenario y coordinando tres temas con ambos grupos.

El Flaco y Charly eran nuestros Superhéroes en la batalla cultural de la negra noche represiva.

Finalmente, Serú apareció en la TV en un recital en La Rural, transmitido por ATC, un tal Freddie Mercury vio la grabación y decidió que se podía venir a la Argentina militarizada.

El cuarto disco «Peperina» no tuvo mucho rebote y, a fin del ’81, hicieron tres Coliseos en la ciudad de la furia.

La banda llenaba y emocionaba, pero a veces,el destino mueve sus hilos mágicos. Aparece un llamado de Pat Metheny (un gran músico) a Aznar, lo quiere para su banda.

Hicieron una gran gira por la Costa Atlántica y anunciaron el final, con dos noches repletas en Obras.

 

 

El mito crece y se hace leyenda, aparece una recopilación para aprovechar el momento «No llores por mi Argentina», y todos lloramos igual.

Pasan los años, los amores, la democracia y un único reclamo siempre se repetía hasta el hartazgo, “¿Cuándo vuelve Serú?”.

Volvieron en ’92 con una gran Gira, magia y casi 200 mil copias de un nuevo disco que nadie recuerda.

Más de 16 recitales por todo el País coronaron el regreso, sonaban igual, nosotros éramos iguales, ellos también. Una década ganada en base a letras sonido, empuje y a cuatro maravillosos solistas que se potenciaban y crecían a 30 centímetros de altura sobre el escenario.

Volaban y volábamos.

Charly García, David Lebón, Pedro Aznar y Oscar Moro.

Muchas gracias por los pájaros.

 

REVEL – COSMÉTICA

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