EUGENIA BEKERIS: dibujante, co-autora de Dibujos Urgentes,  en LOS JUICIOS DE LESA HUMANIDAD.

 

Luego de la segunda desaparición de Julio López, se prohibió en los Tribunales de Comodoro Py, filmar y fotografiar los Juicios de Lesa Humanidad, para preservar a los testigos;  pero de este modo, los juicios se tornaron invisibles. Así también los genocidas.

La agrupación H.I.J.O.S lanzó, ante este hecho, la convocatoria: “Vení a dibujar modelo vivo a Comodoro Py”. Es entonces que el IUNA (hoy UNA) convocó a ir al recinto judicial a dibujantes y docentes; y Eugenia Bekeris fue invitada a participar en el año 2010.

Desde hace más de 10 años, Eugenia dibuja a las víctimas, testigos y a los genocidas junto a su colega Paula Doberti, a quién conoció en los tribunales de Comodoro Py.

Para abordar los Juicios desde la práctica del dibujo, lo hace respetando la consigna de H.I.J.O.S, que propone dibujar en un cuaderno A4 con lápiz; y desarrolla un dibujo en acción, que atrapa a quienes son sobrevivientes de la desaparición forzada, en los Centros de detención clandestinos, quienes dan su testimonio, evidenciando el horror que los ha atravesado durante su cautiverio.

De ese modo, se les otorga visibilidad y se comparte su voz. Se da entidad a los testimonios en estos dibujos, que hoy son documentos textuales y visuales, y conforman en “Dibujos Urgentes” un Libro-Archivo en progreso. A través del libro, los Juicios recuperan su visibilidad y su voz.

Su vocación artística y su militancia han sido y son irrevocables, mantienen encendida la llama de la memoria para evitar la oscuridad del olvido y constituye un faro para la lucha de próximas generaciones.

Una vida atravesada por una línea de tiempo, con dos  genocidios que signaron su vida. Uno es el Holocausto provocado por el nazismo. Luego, a más de 30 años de diferencia, a miles de kilómetros de distancia pero que confluyeron en su biografía, otro genocidio; la Dictadura-Cívico-Eclesiástica-Militar 1976/83, marcándola a fuego para siempre, de manera determinante.

Sus comienzos en la militancia coinciden con el ingreso a la Escuela de Bellas Artes “Manuel Belgrano”, en un contexto de convulsión política en toda América Latina.

En el año 1972, bajo la Dictadura de Lanusse, junto con sus compañeros tomaron la Escuela, reclamando mejoras. 150 estudiantes fueron detenidos y trasladados a Coordinación Federal, donde se obtienen -de cada uno- las huellas digitales y fotos. Fueron trasladados a una Comisaría Central, donde son separados en grupos de a 10, y enviados a las distintas comisarías de la Capital. Permanecieron todos en celdas, incomunicados durante cuatro días. Es la primera vez que se aplica el Fuero Antisubversivo en la Argentina.

Luego de esa trágica experiencia, abandona la Escuela e ingresa a la carrera de Psicología en la UBA, en 1973, que cursa durante 4 años, con la Asunción al Gobierno de Cámpora: “Es un momento de gran intensidad, de grandes ilusiones y expectativas. Queríamos un mundo mejor, más justo y equitativo, y creímos que podríamos generar un cambio profundo a descubrir, sin medir las consecuencias. Nunca imaginamos la brutal  violencia que se desataría a partir del Golpe de Estado contra todos nosotros.

En 1974 nace mi hijo Julián y decido, luego del 76, dejar  la Universidad e irme a vivir al Conurbano para estar a salvo.

La dictadura me atañe, atraviesa parte de mi vida que, en peligro, cambia totalmente. Fui militante de la Agrupación Montoneros, junto a mi compañero, cuidandonos, estando al tanto de la desaparición de amigos, compañeros. La UBA se cierra. Adeudo 10 materias para recibirme; finalmente organizamos nuestra resistencia en El Exilio Interno”.

 

EL FIN DE LA NOCHE DE SIETE AÑOS

En el año 1983, la vuelta de la democracia marca el fin del Terrorismo de Estado y la recuperación de otro modo de vida. Ingresa a trabajar en el Teatro San Martín, en los talleres de Escenografía, donde se desempeña muchos años en dibujo y pintura.

Comienza a sentir la necesidad de averiguar sobre su familia en Europa, víctima del genocidio, para poder homenajearlos. Inicia, entonces, la construcción de una obra que le lleva mucho tiempo y dedicación absoluta, y que se inauguraría en 1995 en el Centro Cultural Recoleta. Una Instalación denominada: “El Secreto”, que cambia su vida.

 

Ilustraciones de Eugenia Bekeris

 

Proceso conceptual conmocionante que le devuelve la palabra,  “para abordar el silencio que se instaló en mi familia. Dando testimonio sobre lo que implica vivir en esos territorios, donde no había en nuestro vocabulario palabras para nombrar la tragedia, que signaba nuestro destino. La única estrategia que encontré para ir tras el lenguaje, tras la palabra fue a través del arte”.

Una larga militancia dentro de este territorio, desde la creación de una obra Testimonial, difundiendo su obra.

Participa de Encuentros Nacionales e Internacionales, comprometida a brindar, desde “El Secreto”, testimonio del Silencio en su familia, y cómo se encuentra con el lenguaje para reconstruir su identidad.

En el 2010, junto a Paula Doberti,  fundan “Dibujos Urgentes”. Asisten durante una década a los Tribunales de Comodoro Py. Hasta la fecha, han abordado todas las causas en los Juicios de Lesa Humanidad: Megacausa Esma, Operativo Cóndor, Juicio por Expropiación de Niños, Atlético Banco Olimpo y la Causa Ford.

Su primer dibujo, en los Tribunales de Comodoro Py, fue el de Gabriel Bossini, que se presentó en el recinto Judicial como un “teniente cura”, que trabajaba con Jorge Bergoglio, en un barrio de emergencia. Fue citado a declarar por la desaparición de dos Sacerdotes Tercermundistas de esa Eucaristía.

“Gabriel Bossini, quién entró con sus anteojos de sol, vestido de negro y hablando con acento italiano, negaba recordar  todo, y de verdad parecía que yo estaba frente a una escena teatral y no en un recinto Judicial en búsqueda de la verdad. El ‘Teniente Cura’ fue condenado por falso testimonio, pero no supe más nada”.

Ilustraciones de Eugenia Bekeris

 

Se crea la figura legal de Víctimas testigos: “entidad garantizada, por un protocolo Legal que lleva adelante Fabiana Rousseaux, para ser utilizada dentro del recinto Judicial y proteger a quienes brindaban su testimonio de los agravios de los abogados de los genocidas, quienes se burlan y ofenden, a quienes están dando testimonio. De este modo, tienen una pena legal”.

 

¿CÓMO PONERLE ROSTRO Y PALABRAS AL HORROR?

Los dibujos se llevan a cabo en cuadernos A4, en lápiz; son austeros sin post-producción ni diseño. Es un trabajo de archivo, documento en acción textual y visual.

Concurren a los tribunales a dibujar, y suman fragmentos de los testimonios en la hoja del dibujo. Al llegar la Pandemia, todo cambia y se confeccionan a través de plataformas virtuales.

Para realizar la tarea, se disponen en el recinto destinado público; aisladas por una mampara de vidrio de las personas declarantes, quienes son proyectadas en una pantalla grande de donde toman los dibujos.

 

Ilustraciones de Eugenia Bekeris

 

El caso más emblemático es el del genocida Jorge Rafael Videla. En su último testimonio, que, a pesar de encontrarse muy deteriorado y  sostenido por dos hombres, entra en andas y balbuceante al recinto.

Cuando es su turno, repite una vez más el mismo discurso de siempre, para negar cualquier crimen, la validez del tribunal y afirmar que seguirá acompañando a sus camaradas hasta el final. A los tres días, muere en la cárcel común con una condena a Perpetua.

Los dibujos son documentales sin postproducción ni metáfora. El objetivo es obtener un buen registro y hacerlo con la mejor calidad posible. Es un entrenamiento desarrollado con el tiempo, que les  permitió mejorar el registro.

A partir del aislamiento, el Tribunal Oral N°1 y el N°4 de San Martín implementaron el sistema virtual, a través de YouTube y Zoom, que permite seguir con las causas “Contraofensiva Montonera 1979-1980”; “Campo de Mayo”.

 

CARA A CARA CON EL ASESINO

Eugenia describe qué estrategia ha desplegado para dibujar en los Juicios: “Entro como en un estado como si fuese de cacería, tomo una cierta distancia, la misma frente a una víctima, a un testigo o a un genocida. Ejercicio adquirido por la practica; voy tras la imagen. No me involucro, ni me dejo atrapar por los fantasmas. Los genocidas desconocidos, no portan ‘caras de…’ y podrían ser tus vecinos, nunca te imaginas que tiraron gente de un avión al mar. Lo niegan, hacen bromas, buscan estrategias, y los sentís en cierta proximidad, porque te están hablando a vos, para generar complicidad, y es un asesino. Esto lo comento porque fue una experiencia que vivimos junto a Paula frente a Julio Poch, condenado a Perpetua por arrojar prisioneros detenidos, a quienes les daban una inyección de pentotal para mantenerlos vivos e inmovilizados; así los arrojaban al agua. Tuvimos miedo en esa oportunidad.

 

Ilustración de María Paula Doberti

 

Los genocidas, cuando dan su alegato, desmienten su culpabilidad. La niegan todos, tienen un guión que pauta lo que dicen; les dan la espalda a las víctimas, no le dan entidad. No han cambiado las ideas, no se arrepienten.

Dibujamos lo que vemos, no nos interesa metaforizar. Nuestro dibujo es urgente, vertiginoso en acción, sin post-producción.

Quienes venimos de una historia atravesada por un genocidio, desarrollamos un modo particular de ver el mundo. No elegimos nuestra historia, pero sí que hacer de ella.

Nada me es indiferente. Comprometerme en esta tarea, como dibujante en los Juicios, me permite tener una inserción crítica en mi presente. Es el tiempo histórico en el que tengo derecho a tener protagonismo, en un país con 30.000 desaparecidos y mucha lucha por garantizar la memoria, la verdad y la justicia, para nosotros y las nuevas generaciones.

 

Ilustración de María Paula Doberti

 

En este momento, quiero rescatar mi actividad como dibujante, me debo a la naturaleza y disfruto del dibujo al aire libre, para encontrarme con otro paisaje que me devuelva la armonía interior”.

Algunas personas transitan por la vida con la insignificancia de una voluta de humo. Otras, como Eugenia, viven cada instante como el último, no claudican, no dan ni un paso atrás en sus convicciones y siguen en la lucha por causas que las trascienden y dejan su impronta vital a lo largo de la historia, para dejar un testimonio de compromiso inclaudicable a futuras generaciones, que tomen su legado, y con la lucha por una sociedad más justa.

En la actualidad se encuentra presentando su libro “Dibujos Urgentes. Testimoniar en juicios de lesa humanidad”.

 

 

NUEVA MENTE – PSICOLOGÍA

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