Por: Martin Vikingo Mauriño

 

Mar del Plata es otra ciudad cuando la cámara no la ve… Con sus días grises, tiene momentos en el año que no aparecen en las postales.

 

 

Es una bestia que hiberna y espera despertar en temporada alta, abriendo sus brazos en forma de lonas y sombrillas, abrazando a quien quiera visitarla.

 

 

Hay espacios que solo vemos quienes habitamos aquí todo el año… rincones, pasadizos, personajes… un sinfín de cosas, situaciones, paisajes… incluso colores que, con una mirada afilada, algunos sabemos disfrutar.

 

 

No hace falta ser poeta, pintor, artista… sólo salir al exterior para dejarnos apapachar por el lado B de las postales.

 

 

Poder ver cada lugar desde otro punto, sin gente, no necesariamente con sol… lo más parecido a los que vivimos todo el año aquí.

 

 

Cada calle son venas, por las que circulamos como sangre, dándole vida a “La Feliz”.

 

 

Hay puestos y locales cerrados, que son como animalitos que duermen hasta la fecha de salir al ruedo y despegar su histrionismo para recibir a las visitas.

 

 

Hay música, arte, cultura… hay silencios que hablan… voces que callan hasta que se unen en un silencioso coro de sonidos… o quizás un ruidoso coro de silencios.

 

 

Mar del Plata respira, de vez en cuando es feliz… a veces llora por su Alfonsina.

La ciudad siempre, siempre… sale adelante con una sonrisa de dientes blancos llenos de arena.

 

 

EL VIKINGO

5 Comentarios

  1. Gracias por el espacio para expresar lo q hay adentro mío. Ojalá esto inspire a poder venir a vivenciar a mi hermosa ciudad fuera de temporada, se van a enamorar como yo de ella!

  2. Mar del Plata tiene esa belleza que solo quien la ama puede apreciar todo el año y que a veces me encantaría que el turista conozca más que la parte marketinera y «turística» y pueda ver la verdadera belleza de nuestra ciudad

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