¿Por qué no vivir en la fantasía?

¿Por qué no vivir en la construcción de nuestro Amor, en el sentido de estar vivo a través de tus ojos y tu mirada dulce?

¿Por qué recordarme constantemente que fuimos arrojados a una vida no pedida, por momentos padecida, por momentos deseada?

¿Por qué no jactarme del gran poder imaginativo que desarrollé por la disconformidad con la realidad que se me plantea?

¿Por qué no aceptar simplemente la crueldad inherente a una finita existencia, con principio y fin, pero sin objetivos, ni sentidos ajenos o primigenios?

Empero… ¿por qué no refugiarme en vos? si sos la ilusión de todo lo que me hace bien, todo lo que deseo desde un lugar inexplorado por mi consciente… pero hogar indiscutido para su contraparte.

¿Por qué ahogarme en preguntas sin dirección, sin respuestas… quizás necesarias, pero no por eso recurrentes y asfixiantes?

¿Por qué no volver a ese estado onírico de dicha ubicua, de sorpresa pueril, de intenso descubrimiento, de danzas primordiales, de besos inesperados, de ojos achinados… ya no mas empañados, de risas sobrias o fomentadas?

¿Por qué seguir presionándome a ser parte de un mundo que no elegí, si puedo serlo del tuyo o el nuestro? ¿Por qué no abrazarte y que todo me valga mil vergas?

¿Por qué no hablar como se me canta, sin interesarme en apropiaciones culturales o regirme por construcciones sintácticas y ortográficas?

¿Por qué la necesidad de un ‘por qué’? ¿Por qué aceptar que, para que haya buenos momentos, tiene que haberlos malos? ¿Por qué aceptar que para llegar al paraíso de tu piel tengo que pasar por el infierno de una vida que pesa tanto como la dejo pesar?

¿Por qué padecer tu lejanía, si te tengo cada día más cerca… si a cada momento nuestros corazones pecan febrilmente de snobismo al seguir complejizando este lenguaje solo inteligible para nosotros, y continúan la intensa labor de crear este plano existencial regido por nuestras propias reglas?

¿Por qué no abrirnos de lo preestablecido y romper toda regla aristotélica y orgánica? ¿Por qué lo que le hace bien al resto nos tendría que beneficiar a nosotros también?

¿Por qué dormir con la congoja de no sentirte cerca, si cada parte de mi cuerpo se convierte en eón al contar miles de anécdotas, inefables momentos… suaves y gozosos, y siempre con vos?

¿Por qué molestarme en seguir preguntando y preguntando, si no habrá nunca una respuesta que me satisfaga jamás?

¿Y por qué esperar que esto te mueva siquiera un pelo… si son solo palabras negras en un fondo blanco, si son solo símbolos intangibles por el bagaje compartido?

¿Por qué no nos amamos más y nos preguntamos menos?

Reformulo y me dejo de joder con los signos de interrogación…

Preguntémonos menos, amémonos más. Al menos por ahora.

 

(te)Amo porque existir (me)duele menos

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