Ángel es un muchacho gentil, muy educado, de cabello castaño, tez blanca, ojos marrones, fanático de River…

Es puntano y estudiaba en la Universidad Católica de Salta, un día le dieron para hacer un trabajo práctico muy especial.

Entonces fue a la casa de Norberto, un hombre serio, aplomado, de 70 años, que vivía solo hace muchísimo tiempo… el tema era su punto de vista acerca de la SOLEDAD.

Ángel llego a su casa, luego de los saludos de rigor y las charlas triviales, le contó el verdadero motivo de la visita…

 

 

Norberto contesto amablemente: “No podré ayudarte… no sé lo que es vivir solo…”.

Ángel abrió sus ojos sorprendido, se rascó suavemente la cabeza en señal de duda y dijo… “No comprendo… hace años que usted está SOLO”.

Norberto sonrió paternal… “No, muchacho, vivir solo no es lo mismo que vivir en SOLEDAD… pero usted no está listo para saber esa diferencia…”.

Se quedaron mirando un rato, como dos boxeadores al comienzo de un round, cada mirada, cada movimiento, cada amague…

 

 

Se despidieron amablemente, casi perturbados, quizás conmovidos por esa revelación a medias.

Pasan los años, pasan las vidas, pasan las pasiones… Ángel conoce a Fátima, nuestra rebelde y bella con su bicicleta alada y cromada.

Un día en una Plaza del pueblo, charlando de la nada… Ángel le conto esa mágica charla con Norberto, el amigo sabio…

Fátima pensó la respuesta, lo miro fijo con sus grandes ojos curiosos y soltó… “Este Hombre, con sus convicciones, su Fe, sus rutinas, sus valores… no se considera una persona SOLA, fue una elección, nadie lo abandonó ni lo dejó de lado. Buena salud, escucha radio, hace las compras, charla con el carnicero y el verdulero…”.

 

 

Ángel se echó para atrás en el banco de aquella plaza perfumada de jazmines y azahares, Fátima siguió con su análisis demoledor… “Saluda a los vecinos, charla un poco con todos… su costumbre es ‘tu vives en tu casa y yo en la mía’, hace lo que debe. Si le sobra tiempo, lo dedica a otras personas del barrio…”.

Ángel comprendió, quizás, la parábola de la Vida… las decisiones son personales y respetables, cada uno de nosotros elige los senderos para transitar.

Fátima, con sus jean gastados, su remera negra y su dulzura habitual le expreso: “La Respuesta correcta Nadie te la dará, Todas son aceptables. Hay muchas Interpretaciones para una misma situación… TE DESEO MUCHA SUERTE CON LA TUYA”.

 

 

CARMEN NOVIAS

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