CAPITULO 3 – INVISIBLE: “EL ANILLO MÁGICO DEL CAPITÁN LUIS”

 Sin darse tiempo para hacer “el duelo” por el fin impensado de Pescado Rabioso, Luis se sube a una nueva aventura musical, aún más ambiciosa que sus anteriores formaciones.

“Invisible” fue una obra conceptual en sí misma; derribó, sin el menor pudor, todos los muros de los preconceptos estilísticos que, se supone, deben tener un artista para lograr difundir su obra y no engrosar la lista de “las bandas de culto”.

La banda tendría su bautismo de fuego a principios de 1974 en el Teatro Astral. Secundaban a Luis en ese momento: Carlos “Machi” Rufino y Héctor “Pomo” Lorenzo, conformando una alquimia mágica que amalgamaba a la perfección rock progresivo, jazz, y hasta elementos tangueros.

 

Por fuera de ese universo onírico, la realidad se encontraba en la antípodas: se acercaba el fin del sueño de tantos millones de argentinos de recuperar el bienestar del que habían gozado dos décadas atrás y que en ésa época parecía un espejismo; el 1° de julio fallecía el General Perón.

Para darse a conocer en el mercado, editaron un primer simple que contenía “Elementales leches”, un clásico automático, y “Estado de coma”.

 

 

A los pocos meses, saldría a la luz el primer disco de la banda, “Invisible”. La atmósfera surrealista que reflejaba la tapa -con un dibujo del artista holandés Escher- tendría su correlato en la lírica y la atmósfera psicodélica que drenaban las composiciones.

 

Instalado en la escena rockera bonaerense como uno de los grupos más talentosos y originales de la época, editan al año siguiente “Durazno sangrando”, presentado en dos fechas en noviembre en el mítico Teatro Coliseo.

 

 

La psicología espiritual de Carl Jung se funde en un abrazo con las experiencias extrasensoriales de Carlos Castañeda, en una época donde la realidad pedía a gritos subterfugios para escapar de laberinto en el que se encontraba sumido el país.

 

El nuevo año sería determinante, tanto en la carrera como en la vida personal de Luis: la banda -devenida en cuarteto por la incorporación del guitarrista Tomás Gubisch– editaría su tercer y último disco: “El jardin de los presentes”, presentado en el Luna Park al otro día del nacimiento de Dante, su primer hijo.

 

 

La placa cuenta con algunas de las más bellas canciones de la historia del Flaco y del rock en general: “El anillo del Capitán Beto”; “Los libros de la buena memoria” y “Las golondrinas de Plaza de Mayo”.

 

Este tercer capítulo de la carrera de Spinetta llegó a su fin en el crepúsculo de la etapa más oscura de la historia argentina: “la noche de siete años”. El golpe cívico-militar-ecleciástico se había consumado y la juventud se aferraba con toda su humanidad a su obra para encontrar refugio sonoro a tanto dolor.

 

 

MALTASUR CERVEZA ARTESANAL

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