CAPÍTULO 2 – PESCADO RABIOSO: EL “FLACO” EN ESTADO DE GRACIA.

Luego del inesperado final de Almendra, Luis viajó a Europa donde Jimi Hendrix y Led Zeppelin “incendiaban” los escenarios con una fórmula irresistible: rock, psicodelia y blues. A su regreso, formó un power trío que se transformó en uno de los grupos más influyentes de la historia y, junto a Vox Dei y Pappo’s Blues, plantaron la semilla del Rock Pesado nacional.

En la formación original, además de Luis, estaban “Bocón” Frascino y “Black” Amaya en la base rítimica (ambos habían integrado en diferentes formaciones Pappo’s Blues). La apuesta era arriesgada y desafiante para una sociedad que había cambiado de figurita, pero no de régimen (la dictadura “edulcorada” de Lanusse le había pateado el banco a Onganía).

Un pulso rockero furioso y desmesurado no podía más que alterar el “estado de las cosas”, que pretendía sostener un gobierno al que un inevitable retorno de Perón le quitaba el sueño y la fantasía de perpetuidad en el Poder.

 

El debut se produjo el 5 de mayo de 1972, en el céntrico cine-teatro Metro. Le siguieron presentaciones que sumaban convocatoria y reseñas positivas del público y la crítica especializada, que entendieron que no eran épocas para ser tibios. La siesta, en una juventud adormecida, estaba siendo alterada por riffs potentes con distorsión inaudita y una actitud salvaje y revolucionaria.

Ese mismo año sale a la luz “Desatormentándonos”, un disco complejo ya desde su título, y adelantado para la época; donde en apenas 32 minutos de duración despliega algunas de las composiciones más emblemáticas del rock: “Blues de Cris”, “Dulce 3 nocturno” y “Algo flota en la laguna”, destilan el mejor rock que se haya compuesto hasta entonces en el país. La banda pasaría a ser un cuarteto con la incorporación de Carlos Cutaia en los teclados.

Pocas semanas después de la edición del disco, “Bocón” Frascino dejaría de formar parte, y su lugar sería ocupado nada menos que por David Lebón, que venía de sacudir los parches en Color Humano con Edelmiro Molinari.

 

Con esa formación de lujo, graban dos simples que reafirman aún más la genialidad compositiva dentro de la fugacidad de Pescado: “Post-Crucifixión” y “Despiértate Nena”, cantada por Lebón. El siguiente, “Me gusta ese tajo”, correría otra suerte debido a la censura imperante de la época.

Entre finales del ‘72 y principios del año siguiente, graban el segundo álbum que sería doble, “Pescado 2”, que daría cuenta de la evolución artística de la banda, reflejada en cierta complejidad en arreglos orquestales, cortes y cambios de métrica, y del aporte compositivo de David, que además se revela como un artista multifacético.

El umbral sonoro se amplía de tal manera, que se puedan encontrar, tanto bellezas acústicas, como piezas de hard rock sucias y distorsionadas, de un nivel superior. Pasajes sonoros de menos de un minuto y obras majestuosas de más de 8, como “Aguas claras de Olimpo”.

“Como el viento voy a ver”, “Credulidad”, “Nena boba” y “Hola pequeño ser” son los clásicos más destacados de una obra sin fisuras.

 

Era un momento de esplendor para Pescado, tanto desde lo  musical como desde la popularidad, que estaba en constante ascenso. Las críticas especializadas no podían ser mejores, y los conciertos eran citas obligadas para los amantes de las emociones fuertes.

Pero lo que pareció ser una triste excepción con la disolución de Almendra, comenzó a delinearse como una reiteración de autosabotajes. Cada vez que Luis generaba una propuesta musical de calidad excelsa y exitosa, en el pináculo de cada proyecto… la banda se desarmaba. Diferencias en la búsqueda artística con el resto de los integrantes parecieron atentar contra la continuidad de Pescado.

Mientras tanto, la realidad sociopolítica no dejaba de convulsionar. Héctor Cámpora asumiría el poder y la vuelta a la democracia, pero sólo por 49 días; lo sucedería Perón en una efímera presidencia. La violencia y el caos reinante serían un oscuro presagio de lo que ocurriría tan sólo 3 años después.

Ya sin los músicos de la banda, y con la presencia de la base rítmica de Almendra (Rodolfo García y Emilio Del Guercio) se edita “Artaud”.

 

Se trata de una propuesta musical en las antípodas de sus antecesoras; la distorsión y las canciones rupturistas dan lugar a pequeñas gemas acústicas. “Todas las hojas son del viento”, “Bajan” y “Cantata de puentes amarillos”, deslumbran inmediatamente por la sutileza melódica intimista.

 

Desde la lírica, siempre críptica, reflejó su afición por los “poetas malditos”, como el caso de Antonin Artaud.

Y en otro gesto de “subversión comercial”, la tapa del disco se transformó en una pesadilla para las disquerías por su diseño completamente asimétrico, lo que motivaba no poder ubicarlo normalmente en las bateas.

La presentación se dio en solitario con una acústica en un puñado de fechas. Tal vez la mejor forma de apagar, de a poco, el fuego de Pescado y anticipar lo que vendría. Pero las llamas siguen resonando hasta el día de hoy, en el sonido de bandas que aparecen como deudoras y se rinden ante la magia de la faceta más furiosa de Spinetta.

 

 

MPL ACCESORIOS
MPL ACCESORIOS

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