Alguna vez un Sabio Árabe contó un secreto milenario, cuando en la ruleta sale primera docena, hay que jugar tercera docena.

Un impulso, una corazonada, una receta ancestral… nadie sabe por qué, pero ocurre mágicamente.

A nuestra Heroína Cordobesa le venian cantando en la Ruleta de la Vida siempre primera docena pero un día se cruzó con Martín, un joven de estatura mediana, trabajador, dedicado, buena gente.

Al principio se acercó muy tímidamente y nuestra Hada en bicicleta empezó a mirarlo, lo veía sufrir casi en secreto, en silencio… eso le estrujaba el corazón.

Fati decidió entonces buscar la forma de cambiar esa situación, quizo saber más del muchacho tímido.

Empezaron las charlas primero por messenger, luego por whattsap y se fue enterando de la vida sufrida de Martín.

La espina que tenía clavada era una vieja relación con una dama, de aquellas que caminan por la vida sin importarle las consecuencias afectivas que provocan, los daños colaterales.

Esas relaciones tóxicas dejan secuelas profundas y los hombres pierden autoestima, confianza… se empiezan a desvalorizar y menospreciar.

Martín había sido criado por su madre sola. Quizás no tenía figura paterna ya que su mamá decidió no volver a formar pareja por miedos propios y ajenos. Su padre había fallecido pero se crió con los valores y el recuerdo de aquel papá que partió demasiado rápido.

Martín con 40 años, sólo habia tenido una novia, que presentó en su casa… como corresponde… una bella joven de cabellos rubios, ojos claros y corazón de mármol .

Fátima conoció esta triste historia y muy de a poquito intentó hacerle ver a Martín que una mala experiencia no era motivo para abandonar la Ruleta de la Vida… no debía temer… debía APOSTAR .

Quizás, sólo quizás… Martín apostando a tercera docena logre que confíen, que lo mimen, lo cuiden o lo celen. Martín deberá ser detallista, amable, educado, cortés y sobre todo… no tener barba…

Martín y Fátima están parados en el Gran Casino de la Humanidad, con las manos inquietas llenas de fichas de colores… el croupier cantó recién primera docena… los dos se miran y saben, intuyen, desean… que la próxima bola caiga en TERCERA DOCENA.

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5 Comentarios

  1. La vida da siempre nuevas oportunidades…hay que saber cuándo apostar !!!!…

  2. Hermoso…muy buena historia…como nos tenes acostumbrados

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