Está terminando el año 2004, el presidente de la Nación es Néstor Kirchner y Anibal Ibarra es el Jefe de gobierno de la Ciudad de Buenos Aires.

Una banda de rock en ascenso despide el año en un local habilitado para 1300 personas, es el 30 de diciembre del 2004… Callejeros toca en Cromañón.

Son cerca de las 22 horas y en el lugar hay más de 4500 personas. Un boliche repleto, sudoroso, rocanrolero… bengalero.

Omar Chabán, dueño del local, agarra el micrófono y dice: “Chicos no tiren bengalas ni prendan candelas, el techo está acondicionado para lograr una acústica especial y es inflamable… el que lo hace es un asesino y un criminal…”


Habló varios minutos, más de diez seguramente, desde la multitud brotó un espontáneo: ”…El que no salta es un botón…”

Sale Callejeros y arranca la música, algunos pibes subidos sobre los hombros de otros encienden algo así como candelas… A pesar que a la entrada hubo un cacheo…

En la mitad del tema, músicos y público miran para arriba: una tela se está incendiando sobre las cabezas de todos.

La gente que está en el medio de la sala se abre formando un semicirculo vacío que aplata al resto contra paredes y columnas.

Todos retroceden y la música se corta, hay gritos y corridas, todos buscan la salida… La tristemente célebre salida de emergencia está cerrada con candados.

El fuego crece rápidamente, la luz se apaga y todo es oscuridad, pánico, gritos, confusión.

Todos se chocan unos contra otros, un humo denso y espeso empieza a inundar Cromañón.

Algunos de los pibes se sacan las remeras y se las colocan a modo de barbijo improvisado y urgente.

Una masa serpenteante, aplastada, desesperada se empieza a manchar de negro: manos, ropa, pelos, caras…

Remolinos de chicos tratando de buscar una luz, una ráfaga de aire puro, un sendero para sobrevivir.

Van tropezando y cayendo unos sobre otros, algunos agonizan otros piden auxilio… Todos ya saben que pueden morir ahí.

La tela del techo al quemarse desprende un gas tóxico: cianhídrico… un gas mortal.

Una puerta cede y los que están cerca comienzan a correr desencajados hacia la calle. Salen tosiendo y vomitando una masa negra espesa que parece una bolsa de residuos asquerosa.

El que vomita… Se salva…

Adentro se salta sobre cuerpos tirados y manos que agarran pantalones y zapatillas… Afuera están las ambulancias, los médicos, los bomberos.

Entran los rescatistas con linternas y también entran los pibes a rescatar a sus amigos, a los desconocidos, a todos los que puedan salvar.

Los sacan de los brazos a la calle, arrastrándolos como cuerpos inertes… En la calle otros los limpian, los apantallan… Los hacen vomitar.

Un formidable ejercito solidario herido está en marcha para salvar a los pibes… Algunos entran hasta diez veces… Algunos mueren salvando jóvenes.

Son ángeles, son héroes… Son los pibes del rock salvando a sus compadres, hermanos, amigos, novias… Solo salvando gente.

El final ya lo sabemos y es triste… Muy triste… El negocio y la desidia se llevó cientos de vidas luminosas y felices.

Como una garra feroz que nos da un cachetazo permanente cada día desde aquel tétrico 30 de Diciembre del 2004…

¡Cromañón somos Todos!

2 Comentarios

Dejar respuesta

Ingrese su comentario por favor!
Please enter your name here