Guillermo es mi hermano mayor, casado, cinco hijos, varios nietos, hincha del Millo y… Experto en Economía.

Es capaz de hacer un Excel para un trabajo de Jardinería sacando el número exacto de horas hombre demandadas y el costo de la electricidad de la bordeadora.

Los asados en su casa quinta de Cardales suelen ser muyyy divertidos, nuestras  familias completas suman, en total, más de 25 integrantes, todos irónicos, cáusticos y chupandines.

El trayecto económico comienza con esta frase matadora al borde de la parrilla dando vuelta los chinchu, mientras los pibes se remojan en la pile: “…Escuchame Ale, ¿sabes cuanto subió el asado y el vacío desde octubre del año pasado?”.

Yo, incrédulo y sólo clavando la vista en los riñones, contesto: “… Ni idea. Escuchá, ¿no es poco riñón?”.

 

Guillo saca a relucir sus conocimientos: “…La carne subió, en un año, más del cuarenta y cinco por ciento, el riñón sólo comés vos y Diego, que lastra lo que le pongas…”.

Más tranquilo le afirmo: “… Pará,  peor el tomate, ¿sabés cuanto subió? más de 250 %, una locura”, mientras cortaba el salamín y el queso.

Le convido el encurtido y, mientras traga, me dice: “…sacale la piel, está durísima. Además, la papa se fue un ochenta por ciento más cara…”.

Giro la mirada y veo las bandejas de ensaladas: zanahoria y huevo, lechuga y cebolla, y lechuga y parmesano… claro, tomate y papa no había.

Guillo vuelve a la carga apurando hasta el fondo el Campari: “… no hay precios de nada, no hay lógica, mirá las hamburguesas, los fideos… la leche y la manteca sólo aumentaron menos del veinte por ciento…”.

 

Yo muevo la cabeza mientras trago aceituna y escupo carozo: “¿Viste la fruta lo que es? la manzana subió más del 120 por ciento y las naranjas 80%…”.

Le consulto dudando, porque sé que se viene una explicación de 20 minutos, con gráficos y pizarra. Siempre tiene una pizarra preparada en el quincho, de joven ya.

“¿Cómo sacás una media de inflación, entonces…?”, pregunto, sabiendo que lo voy a bancar más de quince con la vista fija en mis lentes.

Guillo, con maestría, se saca el delantal, se lava las manos, agarra marcador y pone primera: “es una tabla de estadísticas donde se pondera el consumo de cada cosa y se aplica en otra tabla, donde tenés el consumo mensual establecido. Cargás todos esos datos en una plantilla logarítmica, sacás coseno y te sale el numero de la inflación mensual…”.

Lo miro entre divertido y admirado, me acaba de dar la explicación mas coherente de mi Vida Económica Argenta.

 

 

Ponderada, logaritmo, coseno… claro, entendí todo. “…O sea, Guillo, si comprendo bien tu Teoría… siempre, siempre, Nosotros los laburantes perdemos guita…”.

Guillo, hinchado de orgullo y de pancitos de jamón, dice: “¿Viste qué buen Docente que soy…?”, y de paso manotea la última porción del vacío crocante al grito de “Che… un Aplauso para el Asador…”.

La ovación baja desde la Belgrano Alta y llega hasta la Parrilla de ese Hermoso Quincho de esta loca Familia.

 

Por Alejandro y Guillermo Shaieb.

 

SAN MARCOS – FARMACIA Y PERFUMERÍA

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