Un cóctel donde ponemos menemismo, resistencia cultural y glamour desde un lugar mítico del Abasto: BABILONIA

Los años noventa empezaban a desandarse en la ciudad que nunca duerme, el líder riojano generaba una corriente especial en la política y en la cultura porteña.

Como una especie de telaraña profunda invisible la cultura hedonista se extendía de a poco al ritmo del plan Cavallo, un dólar igual a un peso, Miami era un lugar cercano para algunos y la Ferrari roja tardaba tres horas en llegar a Pinamar.

El snobismo y la «pizza con champagne» ganaba lugares en boliches ilustres como Caix, El Cielo y New York City, logrando que se conozcan los sectores VIP donde con cordones y a veces con seguridad se separaba la plebe del que pagaba el Don Perignon.

Del otro lado aparecía una corriente contracultural que generaba una suerte de resistencia bulliciosa y solidaria, espacios de la noche que permitían escuchar otra música, ver recitales de rock, obras teatrales especiales y performers brillantes.

En ese marco podemos nombrar entre otros a Palladium, Medio Mundo Variete, Cemento, el Parakultural y por supuesto el mítico Babilonia.

Babilonia era una especie de galpón aggiornado en pleno corazón del Abasto. En ese momento un barrio oscuro, casi peligroso, sin shopping, donde las calles cercanas era dignas de películas futuristas de pestes y pandemias.

La sensación al acercarse por la calle Guardia Vieja cerca del 3300 era de un faro en el medio de una isla llena de sombras y de malos presentimientos, un faro sanador y acogedor lleno de música y energía.

Babilonia era un lugar intenso, como un gran garaje con entrepisos que oficiaban como balcones, barandas a medio construir, paredes descascaradas, luces titilantes, escaleras peligrosas con caños faltantes como pasamanos.

Los gestores culturales de este lugar eran Graciela Casabe y Javier Grosman que luego tuvieron una dilatada trayectoria en el arte argento.

Transformaron un galpón de acopio de bananas en un lugar mágico donde cualquier expresión artística del under podía aparecer para cambiar la noche.

Urdapilleta, Batato, Mosquito Sancineto, contaban sus historias y grandes autores y directores teatrales off corrientes montaban sus obras: Javier Daulte, Eva Halac, Francisco Javier, Tato Pavlovsky.

También había muchas bandas de rock que recién estaban apareciendo como: Los Twist, La Renga, Andrés Calamaro y por supuesto Los Piojos que le dedicaron el tema Babilonia producto de una pelea que tuvieron en el lugar.

Allí se podía bailar, beber tragos, escuchar música, tener experiencias teatrales especiales como por ejemplo la obra «Abasto en Sangre».

 

 

Era una ruptura de las formas habituales de la teatralidad, no había butacas ni escenario formal, la gente estaba parada abajo y miraba a los actores hacia arriba.

Era como un recorrido por diversas ambientaciones que se veía a través de los balcones del entrepiso en donde las luces, la música y el humo eran efectos estremecedores.

Era una obra basada en el estilo provocador francés llamado Grand Guignol donde los elementos típicos son extremidades arrancadas, estrangulamientos y decapitaciones, una especie de antecedente del cine gore donde la sangre y las vísceras son protagonistas.

La obra contaba diversas situaciones que se iluminaban y luego se oscurecían permitiendo a los espectadores que estaban abajo ver la nueva situación solo girando un poco la cabeza.

 


Cada cuadro nos mostraba algo mas tétrico que lo anterior: bailarinas rebanadas, una cabeza cortada que hablaba y gesticulaba, ataúdes con dráculas enamorados, un carnicero cuyo placer era acuchillar y comer las vísceras, un performer tragafuegos que se quemaba a lo bonzo.

Todo ambientado con música trágica potente y maravillosos efectos lumínicos.

Finalmente iba bajando del entrepiso toda esta turba feroz y simpática haciendo una suerte de paso de comedia musical y al terminar corrían al público como zombies asesinos.

Luego empezaba a sonar rock metálico y Babilonia se transformaba en un gran boliche donde una generación de treintañeros bailaba, charlaba, tomaba, fumaba y trataba de lograr que el mundo personal sea un poco menos hostil.

 

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